Animales y personas que comparten derechos, de César Alcalá

Durante decenas de miles de años, la naturaleza ha proporcionado alimento animal y vegetal a los humanos. Además, en numerosas ocasiones algunas especies han sido instrumento imprescindible para el desarrollo y la evolución de las sociedades. Hoy algunos pretenden esconder esta realidad. Quieren otorgar igual naturaleza a humanos y al resto de seres vivos. ¿Estamos ante un error de la filosofía? ¿Responde esto a esa especie de sentimentalismo social cada vez más invasor? ¿Encontramos una respuesta abierta de los animales semejante a la que nosotros les concedemos?

Las claves: la ideología de género rompe con los estereotipos antropológicos. Además, se trata de acabar con la conciencia del discernimiento, es decir, con la idea misma del bien y del mal.

AUDIO: Nuevo golpe separatista-globalista contra España | Democracia ...

La globalización, según explica el filósofo Daniel López, en su próximo libro Historia del globalismo, «fue el resultado de la victoria del proyecto expansivo del Imperio Estadounidense contra el gigante soviético, triunfo decisivo para la configuración de la ideología de la Globalización oficial capitalista («neoliberal»), sobre todo en su modalidad financiera». Pero también fue causa del ambicioso proyecto comunista de Stalin, del que ya en los años 30 hablaba de construir el socialismo «en un solo país», es decir, el comunismo extendido devorando países y formando una sola Unión Soviética.

La realidad es que la URSS desapareció y triunfó el globalismo americano. Al principio, desde un proyecto financiero global mundial arreciado por el maridaje político entre Ronald Reagan y Margaret Thatcher, todo bien apuntalado con China, el gigante amarillo, como la gran fábrica mundial, desarmando la industria occidental y convirtiéndose en un mundo proyectado hacia el bienestar, los servicios y las ideas progresistas. Ahora pasa lo que pasa, como todos bien sabemos por el desastroso caso de los chips.

En España, al movimiento del partido Vox, que eleva altísimas expectativas políticas y sociales, han corrido a señalar su existencia como un peligro ultra de extrema derecha tratando de tacharlos con la etiqueta de facha y/o populista

Tras la estandarización económica-financiera-global-mundial, era necesario alinear las conciencias en una sola dirección generando ideologías neoliberales, como el consumo voraz que retroalimenta el sistema; la ideología de género, que rompe con los estereotipos antropológicos; y acabar con la conciencia del discernimiento, es decir, con la idea del bien y del mal, evitando mentalidades críticas y molestas a las que la Iglesia invita constantemente con cosas tan íntimas como el examen personal o el sacramento de la penitencia… Y en esto trabajan con afán los presidentes occidentales como Joe Biden en EEUU, Justin Trudeau en Canadá, Jacinda Ardern en Nueva Zelanda, Emmanuel Macron en Francia, Pedro Sánchez en España -y Pablo Casado lo hará si llega a La Moncloa...-. Frente a Donald Trump, al que entre todos y con trampas echaron de la Casa Blanca, Vladímir Putin en Rusia, Mateusz Morawiecki en Polonia, o Viktor Orbán en Hungría, a los que Bruselas castiga e instiga por no seguir las directrices del globalismo ideológico dominante.

El trabajo de la estandarización ideológica se nos va de las manos. Hablemos de lo local, vamos de España. Hablemos de cómo pretenden neutralizar a los ciudadanos desde la bipartitocracia, alternándose mientras avanzan en la destrucción de un país, que de facto es conservador, en un proyecto progresista del que participa la izquierda y ahora también eso que llaman derecha, moldeando a la sociedad con leyes, en muchos casos perversas e inmorales o dando participación en la política nacional a partidos que solo miran por su espíritu rupturista, como los nacionalistas, mayormente catalanistas, vascos y gallegos. Todo amasado por el dinero de la Hacienda española a la que odian y que reciben a manos llenas mientras apuñalan la mano que les da de comer.

Todo, incluso ese desaguisado nacionalista, forma parte de la maquinaria homogeneizadora que apunta a una misma dirección: diluir la esencia de España y convertirla en un pret a porter social más que nacional. Pero no deja de llamarme la atención, de cómo España, incluso Europa en su conjunto, cierra filas contra aquellos partidos y movimientos disidentes que se rebelan a ser convertidos en solo algo más. Que se niegan a que les borren la identidad y sus aspiraciones legítimas a no parecerse a los demás. En España, al movimiento del partido Vox, que eleva altísimas expectativas políticas y sociales, han corrido a señalar su existencia como un peligro ultra de extrema derecha tratando de tacharlos con la etiqueta de facha y/o populista. A los que les culpan de haberse reunido con Marine Le Pen o que su líder, Santiago Abascal, se haga fotos con Jair Messias Bolsonaro… Están todos muy nerviosos, políticos, periodistas y globalistas porque parece que hay algo o alguien que se sale de lo previsto. Lo curioso es que cada día ganan más adeptos, quizá porque el sentido común social está salvando a la humanidad y luchan contra el artificio del poder.

En España llevan muy en serio eso de controlar a los ultras y a los fachas, por eso ciertas opiniones sobre Vox y sus líderes, en Facebook lo bloquean, en Twitter lo prohíben, Google lo esconde, YouTube lo elimina y los Media del Sistema nunca lo mencionan, excepto para señalarlos… La realidad es bien distinta, porque quien cuenta la crónica son medios pagados con el dinero de todos, más parecido al Granma cubano que a la prensa libre que esperamos de España

En España llevan muy en serio eso de controlar a los ultras y a los fachas, por eso ciertas opiniones sobre Vox y sus líderes, en Facebook lo bloquean, en Twitter lo prohíben, Google lo esconde, YouTube lo elimina y los Media del Sistema nunca lo mencionan, excepto para señalarlos… La realidad es bien distinta, porque quien cuenta la crónica son medios pagados con el dinero de todos, más parecido al Granma cubano que a la prensa libre que esperamos de España.

Quizá, todo este resurgir de la historia española como un baluarte de orgullo o que surja un partido que su programa que se ajusta a lo que la gente necesita, reclama o demanda, es porque los partidos y políticos pro sistema viven en otro mundo paralelo que cada vez convencen a menos votantes. No se extrañen que pronto el balance de disidentes, tanto de medios de comunicación, como de ciudadanos y partidos políticos, crezca.

El Woke no es una ideología, es una macedonia de todo lo políticamente correcto, fruto de la ignorancia supina que impregna la era actual.

El woke, como movimiento, reúne a feministas radicales, a black lives matter, indigenistas, animalistas o revisionistas de la historia y la religión, entre otros. No forman un bloque, sino que cada cosa tiene su guerra, incluso generan litigios de interés entre ellos mismos. Sin embargo, lo que los convierte en un ente común, es decir, en el wokismo, es su agresividad a la hora de defender sus objetivos, el sentimentalismo arraigado para argumentar sus ideas y la intolerancia del pacifista, que todo se puede permitir porque considera que sus ideales están por encima de cualquiera, incluso del ser humano aunque defiendan al hombre o a la mujer, al negro, al indio o al homosexual…

Este ensayo de Marcos López Herrador muestra cómo a lo largo de la Historia, la idea de progreso ha sido una fuente de inspiración para concebir la sociedad como comunidad que avanza y se perfecciona a través del conocimiento y el esfuerzo colectivo y en este sentido las ideas contemporáneas han puesto en pie una forma radicalmente distinta de entender el mundo.

«Si abrimos una disputa entre pasado y presente, encontraremos que hemos perdido el futuro». Wisnton Churchill

«Las ideologías nos separan, los sueños y la angustia nos unen». Eugène Ionesco

Mary Wollstonecraft: "Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas".

Feminismo... Qué es?

La actualidad sigue viva y debemos explicar por qué razón el nuevo feminismo es la palanca desde donde manejar de forma dictatorial a la sociedad. No se trata de un movimiento inocuo de mujeres con pensamiento revolucionario, no. La mayoría de las mujeres que colectivizan este movimiento son realmente prisioneras del brilli-brilli de un derecho inexistente por el hecho de ser mujeres, porque casi ninguna de ellas están leídas ni son críticas de pensamiento. Esa es la razón por la que sólo escuchan y recitan eslóganes en cuya creación ni tan siquiera han participado. Las feministas de cuota, encabezadas por Irene Montero, a la sazón el ministro de la más absoluta desigualdad, habla y actúa como pollo sin cabeza para justificar el puesto y el sueldo, con declaraciones continúas con las que trata de imponer su cosmovisión del feminismo de baratillo.

Las mujeres, empoderadas desde el gobierno más feminista de la historia de la democracia, o eso dice el doctor Sánchez, en el que queda incluida Carmen Calvo con toda la recua de mujeres y hombres feministas, han perdido el origen de sus aspiraciones, no les vendría mal girar la cabeza hacia el pasado, donde mujeres verdaderamente feministas, como Mary Wollstonecraft, declaraba sin tapujos que Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas. Una mujer filósofa y escritora (1759-97), de las que sí compitieron de verdad en un mundo de hombres. Hoy, por esas declaraciones, pasaría por facha y machista, sin derecho a un tan siquiera lastimero Yo sí te creo hermana, por pretender salirse del redil, o carril, que da igual.

La mayoría de las feministas son prisioneras del brilli-brilli de un derecho inexistente por el hecho de ser mujeres

La ambición de dominación de la mujer de hoy, pasa por hacerla pensar que goza de derechos especiales por el hecho de ser mujer, con una ley civil y penal diferente porque ella lo vale, sin más, donde no necesita demostrar su valía, ni su verdad. Tampoco competir en iguales condiciones con el hombre, porque para eso se ha creado la cuota que obliga a que sí o sí, valga o no, esté colocada a dedo. También se ha dotado a la sociedad de una vergonzosa, sectaria y perversa ley mal llamada de violencia género, para que sea creída por norma, solo por el hecho de ser mujer, no porque prevalezca la verdad.

Pero la vida es cruel para todos, para hombres y mujeres -aunque esto no lo digan, claro-, y desconocen que al final la suerte no es algo que surge sin más por el hecho de ser mujer, sino porque se lucha día a día, se pelea, se trabaja, se estudia, se persevera en los objetivos, y entonces sí, la suerte te cogerá en brazos en ese camino a veces duro, otras incómodo, pero siempre con el fruto que ellas llamarán suerte o, en el peor de los casos, su derecho. ¡Cuántas mujeres trabajadoras, con carrera, con oposición, o formación básica pero con mañanas madrugadas, con noches sin dormir, casadas y solteras, con excelente preparación personal para competir libremente en el mercado, se sentirán abofeteadas por estas feministas ñoñas de pijama de algodón color morado, que al final para qué quitárselo si da lo mismo la cama que un despacho!

La corrupción de la razón, de la antropología natural, tiene como consecuencia ventajosa para los gobernantes que la sociedad se convierta en una masa informe de millones de pares de ojos, brazos y piernas, pero con un solo cerebro

No hay nada que sea suerte cien por cien. La lotería necesita de un boleto y una herencia para ser hijo del donante. La suerte, la casualidad, son realidades sobrenaturales que surgen en nuestras vidas a pesar nuestro. Lo bueno, o lo menos bueno, que nos sucede tiene un amplio objetivo de reconducir nuestro camino hacia una mejor vida, Eterna si es posible. Quien quiera verlo disfrutará, quien lo niegue se amargará. Solo serán criaturas biológicas dotadas de ciertas capacidades particulares, eso sí, con las potencias de inteligencia y voluntad que les permitirán soñar con la libertad, otra afinidad sobrenatural, como el amor.

Al final nos rodeamos de tres parámetros que dan sentido a nuestra existencia. Un campo externo material y otro interior, el pensamiento. Y en este sentido, otra empoderada, Isabel Celaá, representante de uno de los ministerios más importantes por ostentar el poder que le otorga comprometer al país por generaciones, ha determinado que la religión y la cultura clásica sean relegadas a la nada en la ley de educación y sustituidas por ideología de género. Por lo tanto las nuevas claves educativas serán de orden sexual y orientación homosexualista. De esta forma se apelmaza a la conciencia individual y se promociona la inconsciencia colectiva. Ahora se comprende mejor que doña Isabel siga erre que erre, empeñada en que los padres no tenemos nada que ver con nuestros hijos, que ya si eso se encarga ella. Celaá sabe mejor que nadie que el adoctrinamiento escolar es la clave en el cambio de pensamiento generacional. ¿Quizá por esto, todo el arco parlamentario está en contra del pin parental de Vox?

Celaá sabe mejor que nadie que el adoctrinamiento escolar es la clave en el cambio de pensamiento generacional. ¿Quizá por esto, todo el arco parlamentario está en contra del pin parental de Vox?

En esta ocasión adjunto el artículo en formato podcast, formato que también trabajo a menudo. Si preferís escuchar y no leer, os dejo mi canal de Ivoox donde podrás escuchar otros podcast, siempre con temas de actualidad y con libros recomendados relacionados con él.

Con tantos cambios trepidantes, nos hemos olvidado del divorcio exprés de Zapatero, una corrupción mayor de apariencia menor.

La familia

La intelectualidad actual, reflejada en la política, no es más que el espejo de la sociedad. No hay que olvidar que sus eminencias son votadas por mayorías, y eso que el sistema de sufragio de España es perverso porque no eliges personas, eliges partidos, partidos que a su vez imponen sus líderes que no tienen porqué coincidir con las elecciones de los votantes. Sin duda, de ahí la perversidad del sistema. Para muestra de esta aberración es el que nos muestra, como patente de corso, cómo Pedro Sánchez y sus socios amotinados contra España han llegado al poder.

A pesar de nosotros mismos y del daño objetivo que suponen estos líderes políticos (Pablo CasadoYolanda DíazÍñigo ErrejónGabriel RufiánAitor Esteban, Santiago AbascalCarles Puigdemont… y un largo etcétera de personajes en el poder), sin que haya un voto directo para su elección, solo el dedo interno de partido que decide por sus votantes, se trata de la generación de demócratas con los niveles más bajos de intelectualidad de nuestra historia contemporánea -salvo extraña excepción-. Son solo comparables a los mismos que alentaron a la España de la II República, que como todos sabemos terminó siendo una guerra civil que todavía hoy sigue dividiendo a los españoles, porque ciertos partidos están encantados de que así sea. Se trata de verdaderos irresponsables que pasan por hacerse los justos, lo que les hace aún más irresponsables porque corrompen la verdadera justicia.

Nuestros líderes políticos son solo comparables a los mismos que alentaron a la España de la II República, que como todos sabemos terminó siendo una guerra civil que todavía hoy sigue dividiendo a los españoles, porque ciertos partidos están encantados de que así sea

Uno de los efectos que están pervirtiendo a la sociedad es precisamente esa corrupción continuada en todo: el lenguaje, las instituciones, la historia, el sentido de la vida… Esa corrupción, como la descomposición biológica, tiende al desmembramiento, la ruptura, la desintegración del sentido de la razón y a dirigir a la sociedad. El rupturismo es generalizado, precisamente cimentado en la base de la sociedad que es justamente la familia, la principal damnificada de todo este desaguisado.

Precisamente, recientemente celebrado el día 24 de diciembre, Nochebuena, fecha que solo tiene sentido desde la religión cristiana -seas o no creyente, pues como todos sabemos es la conmemoración del nacimiento de Cristo-, la sociedad posmoderna ha roto ese espejo donde antaño se miraba. Frente a la unidad de Dios con los hombres, por ese vínculo carnal de verdadero Dios y verdadero Hombre, triunfa la disgregación de los corazones por una supuesta libertad y ciertos derechos individuales que depravan hasta la abolición de la sociedad.

Hablo del divorcio y de su extrema ley definitivamente rupturista del divorcio exprés. Otra de las bestialidades progres con la que inoculó a España la política de José Luis Rodríguez Zapatero. Una ley que ha sido incluida en el paisaje social como si se tratara de algo de naturaleza normal, algo sin importancia, porque un clavo saca a otro clavo. La relativización confunde lo que es normal con lo habitual. Otro fenómeno que viene a añadir gravedad a este problema, también rupturistas -diría más: destructivas-, como es la ley de violencia de género con la que Irene Montero sigue cavando la tumba social y por lo tanto de miles de personas. Hay que añadir a todo este despropósito progresista que todo el arco parlamentario aplaude -menos Vox-, lo que al menos produce pavor que solo un partido esté en contra de esta ley que culpabiliza a priori al hombre por simple hecho de serlo.

Frente a la unidad de Dios con los hombres, por ese vínculo carnal de verdadero Dios y verdadero Hombre, triunfa la disgregación de los corazones por una supuesta libertad y ciertos derechos individuales que depravan hasta la abolición de la sociedad

También el feminismo radical pudre el ambiente e influye directamente en las mujeres de toda edad, clase y condición. Un rodillo ideológico desde las noticias, las series, la publicidad, las modas, tertulias, debates y, por supuesto, apalancado desde lo legislativo con todo un Ministerio de Igualdad construido para todo lo contrario, con una partida multimillonaria de 500 millones para disponer en 2022 -¡prepárense!-. Pero tengan en cuenta que no sería necesario invertir en estructuras institucionales ni con esa cantidad de dinero, si el feminismo radical fuese algo que beneficiara al bien común, pero como es algo tan artificial como el plástico hay que imponerlo por ley apoyado por la propaganda mediática, que para eso están bien regados los medios de comunicación oficiales.

Quizá cada vez pasa menos inadvertido que de unas pocas décadas hasta aquí, algunas mujeres consideran que su actividad de madres de familia, esposas o amas de casa son un papel insuficiente, casi denigrante o irrelevante, porque la presión social, las noticias, las leyes y las otras mujeres, engreídas desde sus trabajos de oficina, fábrica, etc., les llevan a pensar que no son nada más que simples monigotes. A creerse que su vida no tiene o ha tenido valor, que se han convertido en mujeres de segunda clase porque decidieron un día vivir su realización personal de esa forma. Quienes han propiciado toda esta deconstrucción sabían bien lo que hacían: la ofuscación de su existencia, arrastrando con ellas lo que de verdad dependía de cada una de estas mujeres: la familia y todas sus consecuencias.

Podemos pensar, quizás demasiado facilonamente, que la victoria del laicismo, el progreso y la democracia son un éxito social. Sin embargo, no siempre el éxito en sí mismo es algo bueno. El éxito en muchas ocasiones puede ser precisamente el trampolín que nos impulse con fuerza ascendente para caer poco más tarde más abajo de donde salimos.

No sería necesario invertir en estructuras institucionales ni con esa cantidad de dinero, si el feminismo radical fuese algo que beneficiara al bien común, pero como es algo tan artificial como el plástico hay que imponerlo por ley apoyado por la propaganda mediática

Las clases medias han girado, han cambiado sus tradiciones, sus costumbres, sus creencias mayoritariamente cristianas, incluso clericales en algunas ocasiones, por una especie de modernismo impulsado desde las influencias de modas importadas de los Estados Unidos y, sin duda alguna, desde la televisión con sus ideologías adoctrinantes para las conciencias, hoy demolidas pero que antaño, ante la duda del bien y del mal, nos ayudaban a mantenernos en lo correcto.

Nos estamos aproximando a la dictadura sin lágrimas de Huxley, donde el esclavo amará su servidumbre.

Ciencia Crítica en Argentina: La filosofía posmoderna

Uno de los efectos directos del posmodernismo es cómo se ha depreciado el valor de la verdad. La verdad ha dejado de ser ese acto moral con que se mide la honorabilidad y el crédito personal. Ya no es el signo supremo en el que se apoya la confianza. Los políticos en democracia la han pervertido. Desde que se legisla desde el consenso la moralidad de las leyes queda en entredicho porque hemos abandonado el sentido trascendente de los actos. Así, por ejemplo, hay un gran consenso sobre el aborto, ya no es ni bueno ni malo, sino legal...

En términos generales, la verdad consensuada es una mentira legalizada. Además, para los que creemos que la verdad es inmutable, nos ha convertido en seres intolerantesantidemocráticos, por lo que la sociedad puede condenarnos al abucheo popular y al ostracismo social. ¿Y esto por qué, si somos libres de pensar en democracia lo que nos venga en gana? Porque normalmente las personas que valoramos la verdad o la mentira como un acto radicalmente moral, no necesariamente religioso, somos tachados de catocalicazos y nos predispone, además de todo lo anterior, a ser escarnio de burlas por nuestras moralinas y despreciados. No quieren oírnos. No quieren que modifiquemos sus acomodos sociales, profesionales, incluso familiares. Somos mal queridos.

La verdad absoluta no existe es la frase mentirosa a la medida de nuestros tiempos que corean todos, desde el ignorante hasta el último político de filas pasando por reputados tertulianos que pontifican desde los micrófonos. Este eslogan es la gran mentira que justifica todo y a todos. Es la manera de dar la espalda a la conciencia, al respeto a los demás y a uno mismo, aunque quien lo diga piense que es muy filósofo y libre -que no es ni lo uno ni lo otro-.

En España no solo se consensua la verdad, es que se ha convertido en la manera estándar de hacer política. Se puede mentir sin pestañear y llegar a ser presidente de España como lo han sido Mariano Rajoy o Pedro Sánchez. Han acabado con los principios morales en el Congreso y en la calle. Eso lo saben los líderes y les importa una higa que mañana les desdigan lo dicho porque sus votantes harían exactamente lo mismo, por eso les siguen votando. Es del todo impresentable la inmunidad socialista y la impunidad sanchista de la que goza este Gobierno, cuya gestión es cuestionada de arriba abajo en lo político, en lo económico, en lo público y en lo privado. Su afán está por encima de las personas, del bien común. Son demócratas que juegan sucio, porque de las reglas del juego democrático hacen uso de forma torticera y en muchos casos de forma alegal cuando no ilegal. Las instituciones principales están corrompidas por personas corruptas como es la Fiscalía del Estado y su representante, Dolores Delgado, y esto también es solo un ejemplo.

Ojo, porque para la derecha moderada del país hay malas noticias porque el Partido Popular se prodiga en el progresismo global para arrebatar La Moncloa al PSOE, y está en las mismas. Mienten o callan la verdad, y lo saben. Igual que el PSOE, convierten sus intereses partidistas en un negocio de poder en el que la mentira, las medias verdades y la difamación al contrario son armas tácticas. Lo malo, como decía antes, es que sucede como con los votantes de la izquierda, que siguen siendo votados porque su electorado haría lo mismo.

Aldous Huxley, el célebre ensayista y autor de Un mundo feliz, dictó una conferencia titulada "La revolución final", donde ya en 1964 decía… En la próxima generación, más o menos, habrá un método farmacológico para hacer que la gente ame su servidumbre y producir una dictadura sin lágrimas, una especie de campo de concentración indoloro para sociedades enteras, de modo que la gente estará realmente privada de sus libertades, pero más bien lo disfrutará porque será desviada de cualquier deseo de rebelión por la propaganda o el lavado de cerebro reforzado por métodos farmacológicos. Y esta parece ser la última revolución. Hoy, ese fármaco es la relativización de la verdad.

La caída en picado de la naturaleza intelectual de la sociedad es evidente. Desde las instituciones, y la familia lo es, quieren que la educación sea obligatoria porque es un derecho de las personas saber leer y escribir, y ya si eso, el resto: la universidad, los master caros, los idiomas, etc. Pero las instituciones, y la familia lo es, se olvidan de que la cabeza, solo llena de  conocimientos, solo sirve para ganar dinero, y ese es el error, que el individualismo pragmático ha conseguido que ser es lo mismo que tener... ¡Terrible!

La cabeza usada solo para ganar dinero nos convierte en productos de fábrica. Las personas sómo algo más que cabeza.

Hay personas que para llegar a tener a costa de su ser siguen las liturgias neoliberales posmodernistas. Hacen cosas que no quisieran, pero las hacen. Por ejemplo mentir, no digo decir mentiras con el objeto de engañar a alguien –que también-, me refiero a vivir de mentira para parecer que eres alguien diferente a ti mismo. ¿Qué más da -piensan-, si ellos creen que soy como me ven? Políticos, ejecutivos, famosos... Sí, todos los que viven en la galería permanente del escaparatismo están condenados a mentir, porque posiblemente su vida vulgar, se parece mucho a la nuestra.

Pero los que por definición somos vulgares, los que vamos a pie de aquí para allá, los que no salimos de nuestro círculo de confort, la familia, la ruta del trabajo o las relaciones sociales habituales, también lo hacemos porque las redes sociales nos abocan a ello. Por supuesto, todas las que son gráficas, sin la menor duda. Pero también las que sirven para el debate y la opinión. Decimos lo que no diríamos a la cara de nadie, o callamos cuando nos interesa, o sencillamente bloqueamos o denunciamos a veces solo porque su opinión es diferente a la nuestra. Al final, la única red social que es verdadera, que nos tienen en la lista de favoritos sin que nos regalen Me gusta, es la familia porque solo esperan de ti que seas lo que eres: padre, madre, esposo, hijo…

No es la primera vez que hablo de nuestra orfandad moral. La falta de herramientas que durante toda la vida construían nuestra conciencia, como la religión, la moral o el examen personal, ha hecho que seamos auténticos desconocidos de nosotros mismos. Se ha eliminado la filosofía en los cursos escolares, y es uno de los errores más graves que se han cometido contra la educación escolar integral de las próximas generaciones. Ha provocado que en esas edades, cuando llegan las preguntas eternas como: quién soy, de dónde vengo y adónde voy, para qué sirvo o qué pinto en este mundo... Esas preguntas que verdaderamente nos comprometen y nos hacen volver al camino cuando nos despistamos. No, no ha sido sin querer que estas asignaturas desaparezcan.

¿Qué han conseguido? Cabezas estancas, jóvenes obsesos con tener como moneda de cambio para ser. La mayoría desconocen que normalmente eso exige mucho dinero y terminan siendo adultos materialistas, individualistas y narcisistas. La falta de preguntas a ciertas edades, dejan respuestas enterradas en la fosa común de la ignorancia. Respuestas que si no se le dan salida, con el tiempo se estratifican y necesitan una fuerte voladura para volver a ellas.

Nadie habla de lo importante que es cosechar en el interior virtudes como el servicio, la generosidad, la reciedumbre, la paciencia, el sacrificio o el esfuerzo tenaz para alcanzar lo que deseas. ¿Dónde están los modelos de hombres y mujeres –conquistadores, sabios, santos, pensadores…-, en los que los jóvenes se querían ver reflejados para ser como ellos? Hay que crecer en una dirección elevándote por encima de las vaguedades pasajeras que ofrece la vida durante toda la vida, porque muchos piensan que a partir de cierta edad la vida ya no tiene nada que ofrecerte.

La familia, que como he dicho es una institución, la más alta de ellas, tiene mucho que decir y hacer en este aspecto de la educación. Por ejemplo, las conversaciones en casa pueden dar comienzo por las preguntas que ya no hacen en la enseñanza reglada; los padres deben estar preparados para las respuestas y las explicaciones apropiadas a cada edad. Los cabezas de familia tienen mucho que hacer, porque la filosofía de la vida son los pensamientos que se reflejan en los actos, y la coherencia de vida es la que finalmente educa. Es verdad, que hoy la sociedad lastra mucho, pero pensar que la familia lo tiene todo perdido, es infravalorarla, porque es en ella precisamente donde se marca la pauta que se ha de seguir o se terminará siguiendo tarde o temprano, quizá no en vano hay tanto empeño globalista en disolverla tal cual la conocemos.

Precisamente a este punto, Benedicto XVI se apresuró a decir sobre la familia: «El matrimonio y la familia no son, en realidad, una construcción sociológica casual, fruto de situaciones históricas y económicas particulares. Al contrario, la cuestión de la correcta relación entre el hombre y la mujer, hunde sus raíces en la esencia más profunda del ser humano y sólo a partir de ella puede encontrar su respuesta».

La secularización de la sociedad, que implica a las instituciones, y la familia es una institución, está dejando cadáveres vivientes en masa. La propia jerarquía de la Iglesia española ayuda poco. Mantener una postura política cuando se trata de rearmar moralmente a la sociedad, es dar de comer pipas a los leones. Menos mal, que hoy en día las parroquias están más cerca de la calle y que desde los ambones se oyen mejores y más responsables homilías, que por cierto contrastan con la tibieza miedosa de algunos obispos, en un tono burocrático que no cala en los fieles.

Os presento uno de mis trabajos como editor, que se ha publicado en la colección Narrativa con Valores, de Sekotia: El secreto de la Virgen de Guadalupe, escrito por Santiago Mata. Una novela histórica de trascendencia religiosa.

guadalupèLa trama está basada en lo que sucedió el 12 de diciembre de 1531. Pero realmente empieza antes, cuando los indios vivían en la incertidumbre de una fe transmitida pero sin pruebas palpables que les ayudará a entender mejor la fe, lo que dificultaba mucho la labor de evangelización de los frailes destinados a tierras de ultramar.

Santiago Mata hace uso de un dominio magistral de la narrativa, ambientando con el tono literario y aportando datos de realidad histórica al momento glorioso que se vivieron en tierras de la cuenca Mexicana.

La novela sitúa al lector en el entorno social del indio Juan Diego, más conocidos entre sus gentes como el Águila que habla, y de cómo desde una absoluta ignorancia y analfabetismo del personaje, se convierte en el transmisor de un mensaje que daría la vuelta a ese país y su relación con los españoles que ya vivían en aquellas tierras.

La exactitu histórica de la novela se debe a la exigente forma de proceder e investigar de Santiago Mata, además de que le preceden otros estudios y ensayos históricos que han sido valorados de manera clara en el ámbito académico y otros estudiosos de la historia.

  • EL AUTOR: Santiago Mata (Valladolid 1965) Es doctor en Historia, licenciado en Periodismo y trabaja como profesor de enseñanza secundaria. Está casado con Mariam y tienen tres hijos. Trabajó durante dos décadas en medios de comunicación y agencias en España, Eslovaquia y Austria. En 2007, como redactor de La Gaceta de los Negocios, destapó el robo de patrimonio subacuático español cometido por los cazatesoros de la empresa norteamericana Odyssey. Entre sus libros de historia cabe destacar su biografía Leopoldo Eijo Garay (tesis doctoral), la de Ramon Llull, el hombre que demostró el cristianismo (Rialp, 2006), El Tren de la Muerte (2011), Holocausto católico (2013), El sueño de la Transición (2014) El arma submarina alemana (2015) y Kriegsmarine. La Flota de Hitler (2017, como los anteriores, fueron publicados en La Esfera de los Libros, Monseñor Óscar Romero, pasión por la Iglesia (Palabra, 2015) y El Yunque en España (Amanecer, 2015).
  • En 2017 descubrió que la llamada Gripe Española comenzó en Estados Unidos en 1917, y publicó las pruebas en Cómo el Ejército americano contagió al mundo la Gripe Española. En 2018 publicó Silencio en Garabandal. El precio pagado por la Virgen, sobre las supuestas apariciones marianas en aquella localidad cántabra.
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