Warlock, de Oakley Hall

La gran Warlok (1959), un western muy bien contado, con la tensión literaria de las relaciones humanas que son creíbles. La historia es una crónica contada en dos caminos paralelos: la trama de la historia y el diario de Henry Holmes Goodpasture, un observador de la clase media dominante del pueblo de Warlock, propietario de unos almacenes generales, lo que hoy sería el súper de la esquina. Henry Holmes solo aparece en los espacios correspondientes a su diario, como si fuese un observador de segunda fila en los sucedidos de la historia, al que nunca se le reconoce en la trama de la novela, pero está en todos los guisos. Sospecha como vecino y da opiniones como ciudadano. Es como esos que todo lo ven pero no se hacen notar en la vida ordinaria del pueblo.

warlokLa trama es narrada desde la objetividad de los hechos. Es rápida y meticulosa a la hora de acercar al lector los pequeños gestos de la expresión humana no hablada. De esta forma, el autor provoca unos planos muy reales y el lector está al tanto de todo lo que debe saber y que vive en primera persona todas las escenas. Ciertamente es uno de los recursos que más me han gustado y enseñado de la novela. Desde luego lo aplicaré para mí, porque una escena no solo se compone de diálogos y entorno, también son los pequeños detalles de cómo lo viven los personajes para asumir la realidad de lo que sucede. Es la manera de mostrar la tensión que se vive en cada circunstancia.

Los personajes principales son cinco, el bueno, el feo, el malo, la puta y la decente. En fin, todo un pentágono de circunstancias que tejen unas relaciones convulsivas como lo son el amor y el odio, la vida y la muerte. Pero no debemos llevarnos a engaño por la clasificación de calificativos que he hecho. Cada personaje tiene sus propias razones de vida que le hacen ser lo que son a pesar de sí mismos. Todos desean vencer sus miedos, alcanzar sus objetivos, hacer la justicia que ellos consideran justa, y como casi todos, terminan justificando lo que son por los demás, no por ellos mismos. Todo esto se parece mucho a lo que cada uno vivimos, con nuestros puntos de vista tan suficientemente subjetivos que nos alejan muy a menudo de los demás aislándonos del mundo con nuestras razones.

Pero como en el cine, los personajes principales no lo serían sino estuviesen sostenido por los personajes secundarios. Y Warlok tiene un buen elenco de estos. El juez, el sherif, el general y el padre inválido, todos ellos juegan un papel impecable del que la historia no puede prescindir. Todos ellos son la subtrama que engrasa la trama principal, donde los actores principales se crecen y dan sentido a su quehacer.

Las circunstancias de la historia son muy importantes para comprender el movimiento de los planos meramente históricos que nos ubican a los lectores para contemplarlo todo como con un gran ojo de pez de gran calidad. Todo se desarrolla en la frontera de con México, finales del siglo XIX, cuando los Estados Unidos tratan de cerrar cicatrices después de su guerra civil, donde la justicia todavía no era un derecho extendido y donde cada uno trataba de ser justo... ¡a su manera! Warlok era un pueblo apeadero que dependía de Bright's City para todos los asuntos legales. De manera que el sherif de Wrlok, no era tal, sino un ayudante del sherif de Bright's City. Que el juez de Warlok no era un juez, sino una especie de personaje erigido o elegido por los vecinos como hombre de paz, pero para dictar sentencia tenían que hacerlo en Bright's City. Sin embargo el pueblo era libre de buscar un comisario que resolviera problemas puntuales, es decir, encomendarle una comisión y que la resolviera, y la junta de vecinos decidían sus capacidades, de pagar sus honorarios y darle carta de normalidad cuando ejecutaba. No tenía autoridad sobre el ayudante del sherif, pero les convenía llevarse bien.

El aoakleyhallutor, Oakley Hall, escribió esta historia para su hijo, que hemsleído cientos de miles de entusiastas de su libros (y cinéfilos también, porque Henry Ford la llevo a la gran pantalla). Cuentan, dicen, que fue para que parte de la historia de Estados Unidos no se perdiera. Fue un prolífico autor de novelas también de suspense y policíacas. Profesor de creación narrativa hizo de su cátedra todo un oficio que dejó plasmada en su obra. Murió en 2008 y desde luego fue un icono de la narrativa estadounidense que atravesó -y que atraviesa-fronteras  y océanos conquistando lectores deseosos de sus historias, a veces lentas, pero siempre muy fructíferas desde el punto de vista del placer de leer. Un estilo narrativo que sin duda es reconocible en la originalidad de exponer sus historias y personajes. Un autor que hay que conocer, leer y aprender.

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