Últimas horas con don Remigio

Esta fue mi primera obra publicada. Hablo de ella por nostalgia más que por ser una obra que haya supuesto un éxito, que no lo fue. La escribí a lo largo de 1996 y 1997, que fue cuando la edité. Una obra sencilla con una gran cantidad de tics de novato.

ultimas horas con don remigio001Últimas horas con don Remigio cuenta una historia que podría sucederle a cualquier familia de costumbres tradicionales, cuyos padres ya son abuelos y los hijos cincuentones. Hice uso de la técnica de flash back intercalando los capítulos impares (presente) y los pares (pasado). La familia se reúne ante la muerte súbita de su padre, inesperada para todos. Entonces, cada uno de los hijos y algún amigo muy de la familia llegan a la casa familiar para dar el último adiós don Remigio. El reencuentro y las circunstancias provoca en la memoria de todos una feliz vuelta al pasado, cuando eran niños y las peleas eran un sin fin de discusiones de chiquillos que, entonces, terminaban siempre en paz.

Sin embargo, como nos ocurre a todos, a la vuelta de los años cada hijo vive su vida, cada uno en su casa, con su marido, con su mujer, con sus hijos. Todos tienen marcadas las distancias y cada uno ha formado una familia con sus por menores. Ese encuentro manifiesta el desencuentro entre algunos de los hermanos. Solo queda la madre, ahora viuda, para unirlos a todos y tratar de restar importancia a las diferencias entre sus hijos, muchas veces producida por el cónyuge.

Entre ellos está esa especie de amigo comodín, Goyo, un viejo amigo de todos y que también jugó con todos en la casa familiar como un más. Entonces se produce un reencuentro con Maruqui, la hija mayor que, soltera, es la única –bueno, la única no, porque también está Cuca con ellos, una hija deficiente que es el tesoro de la familia- que vive en casa con sus padres asumiendo las tareas de organización y administración que sus padres cedieron hace años. Esto la convierte en  l que manda en la casa, mando que no a todos gusta.

Al final de la novela, las cosas siguen igual. Don Remigio enterrado y los demás con su vida, con sus preocupaciones, con sus desasosiegos... Solo Goyo pretende cambiarlo al final, pero no. También él seguirá como siempre.

Mi opinión personal después de tantos años de haberla escrito, es que como novela de novato vale lo que vale, pero sin las pretensiones de reeditarla. Los pocos ejemplares que ya deben quedar, deben ser eso, un recuerdo nostálgico que me haga sonreír cada vez que veo sus tapas.

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