Tag Archives: Jesús Poveda

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Invitación RADIO YA el perro de benAcaban de convocar la presentación oficial de la novela. Se realizará en la sede de Radio Ya y se retransmitirá en directo que podrás oír en este enlace que te proporciono.

Además, en el canal de vídeo de Criteria Club de Lectores han lanzado un breve acercamiento a lo que es El perro de Ben, donde explico de forma sencilla qué es y qué quiero trasladar con esta historia. Ya en la entrada que realicé hace unas semanas, tiutlada El perro de Ben, expliqué en profundidad lo que es esta novela. Traté sobre el sentido de la obra, los personajes, la conclusión y el futuro, en sí mismo de la trilogía. También marqué las diferencias más importantes con Tom, el Fuerte. Es un artículo más largo e intenso.

Sin embargo, ahora en soporte vídeo, en un corto espacio de tiempo de (1,57 minutos) digo de forma sencilla qué es. Os dejo con el vídeo:

También hace un año el digital El Distrito en su sección TV me hizo una entrevista más larga sobre Tom, el Fuerte que también os dejo para que si queréis conocer más de mi obra y mis personajes, podáis hacerlo fácilmente.

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Es la primera vez que la presentación de uno de mis libros la proyecto desde el escritor y el arte de ser escritor. Creo que a los oyentes y posteriores lectores les interesa saber cómo he cocinado la obra que van a leer. Me acompañó Jesús Poveda y fue en el espacio de Pangea en Madrid. Gracias a los dos.

Tom, el fuerte, inicialmente era una sola novela titulada Todos lo hicieron mal pero los comentarios en Amazon y los lectores cero querían saber más de Jill, la protagonista. Por lo visto me había quedado a medias. Entonces me predispusieron a seguir con la vid

Pangea 7052016

Un momento de mi participación en la presentación junto a Jesús Poveda.

a de Jill. Planteé  un cambio fundamental y surge la idea de convertir la historia en una trilogía que dé sentido amplio a la vida del personaje. Así, con el nombre inicial de Todos lo hicieron mal y nombre que particulariza cada una de sus partes: Tom, el fuerte, El perro de Ben y Azul, pero azul oscuro -que estoy terminando de escribir-. Cada parte entrega una época de Jill: la primera es la adolescencia, la segunda la juventud y la tercera la madurez.

Mis historias, en general, están basadas en historias de relaciones y reacciones. Cómo somos ante las decisiones primarias o secundarias (acción reacción) a lo largo de una vida relativamente común, es decir, una vida que podemos vivir nosotros o personas cercanas que la pueden estar viviendo. Quizá por eso en mis obras no hay héroes con capa roja, ni malos malísimos ni buenos buenísimos, porque a priori ninguno lo somos. Son personajes normales y corrientes como lo somos la mayoría de nosotros.

Mi estilo narrativo ha variado y, como dijo Jesús Poveda en la presentación, son frases cortas y moraleja larga. En este caso tiene mucho de novela negra porque la trama es dura y los hechos son en ocasiones con carga violenta, otras agresivas, que se contraponen con sentimientos muy emotivos para nada pastelosos 😕

La creación de los personajes surgen de la trama como algo espontáneo, digamos que la historia los pide como algo natural para dar sentido a la trama. Sin embargo hay que llenar a los personajes de personalidad, es decir, cómo son sus manías, sus fobias, sus muletillas al hablar, sus rutinas de vida, las obsesiones, sus amores… Eso forma lo que en realidad cada uno de nosotros somos, conscientes o no. Al final es el cliché que hacemos de nosotros mismos y cómo nos perciben los de alrededor. Pues es eso lo que trato de hacer con cada personaje principal, de formar a que se actúen cómo esperamos, que se comporten de una forma u otra porque les conocemos, sabemos lo que les gusta y lo que no. En definitiva es convertirle en alguien familiar.

Sin embargo los actores secundarios no tienen ese objetivo en la historia, solo pretenden convertirse en un punto de referencia en la historia, una ubicación en el plano o una forma de hacer “discutir” a nuestro personaje para llevar al lector una reflexión que no haría directamente el narrador. En Tom, el fuerte son por ejemplo El Viejo negro o Lola la camarera.

en baja CARTEL tom el fuerte PANGEA

Cartel oficial de la presentación en Pangea el día 7 de mayo 2016

Otra cosa son las circunstancias que envuelven a la historia y que provoca que los personajes se retuerza y provoque en e lector la intriga de lo qué haría él en su lugar. Cuando una historia pone al lector en el lugar del personaje es una buena historia porque está haciendo que de alguna forma irrumpa en la vida del lector. Eso nos pasa en la vida real. Podemos conocer “perfectamente” a un hijo, un hermano, a la esposa… Pero las circunstancias en las que  se encuentran puede hacer que sus decisiones sean distintas a lo esperado y sorprendernos, para bien o para mal. Eso es la vida, que siempre nos sorprenderá por la cantidad de combinaciones que puede ofrecernos y a los demás.

El valor de una historia es fundamental. ¿De qué sirve leer una novela si en dos semanas te has olvidado de lo que te contaron a través de ella? Imaginaros esto en vuestro trabajo diario: ¿Qué tipo de satisfacción personal se puede tener si después de una reunión, a los dos semanas, no se acuerdan de lo que contaste o de tu nombre? La historia que escribo tiene que tener dos componentes fundamentales que me inviten a seguir escribiendo: La pasión por lo que sucede en ella mientras escribo y que lo que pase en ella me pudiera pasar a mí. Es decir, escribo la novela que me gustaría leer.

Es por eso quizá que en las historias, mis personajes y sus consecuencias tienen algo de mí sin que por ello sea biográfica. Es más, me atrevo a decir que ningún escritor escapa de sí mismo en sus historias. Pocas veces se ha escrito algo que de alguna forma no descubra algo de su autor: su carácter, su forma de ver la vida, el respeto por algo…

Con esta trilogía acaparo el arco vital de la persona, en este caso una mujer, a lo largo de sus tres etapas más importantes. Sus relaciones que le hacen ser como es, quizá a pesar de sí misma. Una vida en la que el deseo de ser uno mismo, según su proyecto personal, es boicoteada permanentemente por los diferentes pasos que la vida te obliga de una forma u otra a redirigir la brújula y, aún así, terminas en tierras extrañas, insospechadas, posiblemente no deseadas. Habla del esfuerzo personal contra la frustración que la vida te impone.

Quiero decir que la vida, nuestras calles, quizá nuestras propias vidas, están llenas de personas como Jill. Una vida hacia adelante que tropieza constantemente con muros que hay que salvar, con personas o leyes que toman decisiones que nos afectan directamente y que no podemos hacer nada por evitarlo porque algo nos impulsa a seguir. Chocamos contra puertas cerradas que nos empeñamos en abrir. Por eso los lectores cero de Tom, el fuerte piden más, porque quieren salidas, quieren ver qué pasa con Jill, no se conforman simplemente con lo que les cuento porque Jill a pasado a ser parte de su vida. En el fondo eso es lo que nos pasa a todos con nuestra vida, nuestros problemas, que no nos conformamos simplemente con lo que nos pasa y luchamos por cambiarlo.

Escribir es un esfuerzo humano e intelectual enorme. Creo que ese derroche de tiempo y energía hay que volcarlo en algo que trascienda en los demás. Divertir por divertir me parece el ocio más nihilista del mundo, para eso ya hay demasiada televisión inocua. Reconozco que el tiempo puedes malgastarlo alguna vez en la vida pero, escribir primero y después leer, es demasiado espacio de nuestra vida para que al final no sirva para nada.

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Con sumo placer, os pongo el texto de mi breve presentación al libro La habitación de al lado, de Silvia Laforet, que tuvo lugar el día 20 de marzo en la librería Neblí de Madrid. En esta ocasión trato el estilo narrativo y los personajes de la novela.Estamos ante una nueva oportunidad para acompañar a Silvia Laforet y hablar de su novela En la habitación de al lado.

presentación NEBLIEn esta ocasión, me gustaría hablar de la parte estructural de la novela. La vez anterior traté el tema de la profundidad del mensaje de la obra y quedó claro su valor literario trascendente y, solo para puntualizarlo, recordaré con titulares algunos de los elementos que más me llamó la atención de aquella disertación:

1º Es la historia de María –la protagonista-, corta, pero intensa. Dura, peo dulcemente narrada. Es el recorrido de la vida de una persona más en el mundo, pero que como toda vida es única y particular.

2º Si de algo nos habla esta novela, es del destino. El destino es la certeza etérea que nos ayuda a encauzar nuestra vida. El destino es lo que somos a pesar de lo que somos.

3º La protagonista se abandona de sí misma y se deja llevar por el mundo, rechazando su destino.

4º Solo con el amor, llegará descubrir que su propio destino era ella misma.

Ahora hablaré, de la confección de la narración y los personajes que dan vida a la historia en La habitación de al lado.

La narración. En una novela, ¿cuánto se distancia el autor de la obra? Es decir, ¿hasta qué punto está el autor involucrado en la historia que se cuenta? Porque cuando una novela se escribe, se confecciona una ficción, que muchas veces es un billete de vuelta de las experiencias de vida del propio autor. La narración como concepto, pretende ser algo real –o muy de ficción- para que el lector encuentre el gancho natural con la vida que vive él como persona. Pero el debate de la ficción-real o la ficción-ficción es baladí, ya que sea como sea, lo que vale al final es cómo afecta al lector.

Una novela puede estar basada en un hecho real y por lo tanto podemos encontrarnos con elementos que nos acercan a ella porque conocemos parte de lo contado de manera previa. Pero también puede ser pura ficción y dentro de la ficción un relato imposible o de rasgo realista. Silvia crea un clima realista, cercano y comprensible para personas maduras, donde se verán reflejados de alguna forma.

Una de las características es que no hay formas descriptivas. El texto de En la habitación de al lado empuja al lector párrafo a párrafo, hoja a hoja, hasta el final. Pero no provoca desasosiego, aunque sí cierta desazón, sobre todo en lectores de vida experimentada y que ven al personaje principal –María- cómo se estrella inevitablemente en el “pasado”, por una decisión tomada en un segundo de su vida, aunque lo esté leyendo como un presente vivido por él en un acto real, sin calificar la temporalidad.

La novela creada puede ser provocada o inspirada. La primera tiene una intención cuyo objetivo es comunicar al lector algo concreto. No necesariamente deben pertenecer al autor como algo propio, como por ejemplo “Rebelión en la granja”, donde el gran George Orwell monta este cuento de animales para hablarnos de la dominación del mundo y las masas domesticadas -por cierto cada vez más actual-. Sin embargo, la novela inspirada surge del autor como una gota de sudor, como fruto del gozo o el sufrimiento de su interior. Surge sin ninguna pretensión a priori, pero que termina cerrándose como cierra cada capítulo de nuestra vida.

Silvia Laforet usa un estilo directo, en primera persona, está poco coloreado. La ambientación es parca porque son los hechos y los personajes los que realmente rellenan la trama de la novela. Aun así, las escenas se suceden una tras otra como una especie de soga que ata al lector, que a su vez va siendo abducido por la trama. Sin duda se trata de un estilo elegante, un palabreo cuidado y no por eso pedante. Es una manera de narrar dulce que seduce porque lo cuenta con lenta paciencia que compensa lo intenso de los sucesos.

Los personajes. Hay una pregunta valiente que todo autor debiéramos hacernos al terminar de escribir una novela: ¿Cuántos de los personajes son frustraciones que salen a la luz? Pero la respuesta pertenece a la intimidad de cada cual. También de cada lector.

Es normal que en la trama ordinaria de una novela haya personajes necesarios que, como en el cine, actúan de secundarios para dar sentido o potenciar al protagonista; pero también están los accesorios, aquellos otros que rellenan el plano de la acción… ¡los extras en el cine! En el caso de En la habitación de al lado, debido a su parca puesta en escena, todos los personajes son necesarios porque todos los personajes son radios del eje de María, la protagonista que nos lleva de la mano hasta el final de la trama.

En esta historia, todos los personajes son activos, los vivos y los muertos, porque todos tienen un papel con el que de alguna forma influyen en María a la hora de actuar, ya sea acercándose o huyendo de sí misma. Todos están allí, como una sombra que le habla al oído, proponiéndole una acción conectora con la vida en el exceso y/o el defecto.

Lo que si pasa es que no hay diferencia de estilo entre Silvia y sus personajes. Es una continuidad de su viaje, del interior al exterior, sin baches, sin cortocircuitos. Los actores son reales, queridos o deseados. Quizá todos tienen un poco de cada. Todos salen de Silvia y vuelven a ella, imanes como sujetos por una cinta de seda. Aunque esa cinta esté a veces fuertemente apretada y deje las marcas de sus ataduras en el interior.

Pero quisiera pararme brevemente en los personajes de En la habitación de al lado y estudiarlos de cerca. Lo fácil de la creación de los personajes son aquellos denominados estáticos. Es el personaje del escritor novel. Una especie de foto fija donde resalta los elementos que le caracterizan físicamente y con eso pretende el autor que el lector le conozca. Pongamos un ejemplo al azar:

“Aquel rostro de formas angulosas, bajo el tupido pelo oscuro y una ojeras amoratadas, recordaba a un forajido en su huida”.

Bien, personas como estas podemos encontrarlas en infinitud de situaciones y sirven como una especie de comodín para cualquier género. Los escritores novatos tratan de contar lo que sucede con personajes de cartón piedra, porque en general no tienen en cuenta que los personajes de una novela deben ser personas que viven y sienten y que por lo tanto justifica lo que dicen o lo que piensan en la escena de los hechos que muestran al lector. Los personajes deben ser directos, no ofrecer dudas en su planteamiento y 100% creíbles, porque la historia se comprime en los hechos y son las personas que dan sentido a lo que sucede.

Los personajes, al menos los principales, deben tener un cometido que den sentido propio a sí mismo y a cada momento de la historia. Por eso es más importante mostrar de ellos la complejidad del carácter o su personalidad. No es tan importante decir si es alto o pelirrojo, a no ser que esas partes de la foto sean imprescindibles para rematar la escena en la que este aparece.

Exceptuando los relatos biográficos, los personajes están expuestos a una ficción-realidad, de hecho hoy es una tendencia literaria. Incluso en los personajes que son ficción-ficción como con los vampiros, se muestran como ficción-realidad, rellenándolos de valores humanos  creíbles que nos acercan a ellos para comprenderlos mejor. Contrasta con los narraciones de Lewis Carroll en Alicia en el país de las maravillas, cuyo personaje ficción-realidad, Alicia, el resto son ficción-ficción, pero que son necesarios para plantear y resolver las paranoias de la niña.

en la habitación de al lado CUBIERTASilvia trabaja a sus personajes desde dentro de cada uno de ellos. Los muestra al lector desde sus pensamientos, sus reacciones, sus puntos de vista. ¡Eso sí es conocer al personaje! Es sí es comprender que lo que sucede en esa escena, tiene pies y cabeza, porque reconoces el hecho y comprendes qué y por qué hace lo que hace el personaje. Tomemos por ejemplo un personaje principal: Berta. Berta es una de esas personas que se convierte en un envolvente de la historia porque consigue que María camine segura por el pasillo de la duda. Lograr que un personaje se convierta en eso, hace totalmente prescindible la fisonomía de Berta. Pero veamos qué dice Silvia de Berta, cómo la presenta al lector:

Hoy hace diez años que Berta trabaja con nosotros. Me he dado cuenta nada más despertarme. Hoy comienza, al menos en el calendario, la primavera. Cuesta aún salir de entre las mantas, el frío llegó tarde pero no nos da tregua. El tiempo –meteorológico– está enloqueciendo. El cronológico a veces pienso que también. Al menos, parece volar.

Diez años ya, le digo a Berta en la cocina mientras remuevo el descafeinado soluble con la leche de soja. Sí, señora, qué barbaridad, me contesta. No he sido capaz de que me tutee en tanto tiempo, ni después de haber pasado juntas por trances que son propios de hermanas y no de la empleada del hogar y su empleadora.

Berta llegó del Caribe justo a tiempo para que yo no me tirara por una ventana…. [Pag. 39]

Esto quiero decir, cuando me refiero a conocer al personaje por dentro. No me importa si es baja o alta, negra o blanca, guapa o fea… Lo importante de un personaje es la faceta realmente humana para que pueda parecernos lo que es, no una careta que funciona como un muñeco reconocible en el cuento de un guiñol. Cuando hablamos de un personaje creíble, hablamos de un personaje que él mismo se lo cree y actúa en su papel con naturalidad, ya sea en una ficción de marcianos o una fábula de peces.

La protagonista de esta historia, María, es un personaje de ficción-real, signifique lo que esto signifique a quien sea, para bien o para mal. Podemos imaginar que se trate de una autobiografía escondida o la imagen de alguien que sucedió. Pero eso no importa. Lo que importa es el resultado que suscita en el relato y provoca en el lector.

En definitiva, el lector se encontrará frente a una historia creíble porque sus personajes lo son. Una historia hermosa porque trata de referencias tan humanas como el error, el dolor, el amor y la muerte. Una historia narrada en un estilo directo que te dirige a una trama que se convierte en algo necesario porque en cada página, en cada rincón de los párrafos podemos aparecer nosotros mismos y sorprendernos. Una novela intensa y magnífica que en palabras del doctor  Jesús Poveda: te zarandea y no te deja frío.

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En la habitación de al lado es la novela más intimista que he leído, publicado y hablado de ella de forma más entusiasta. Una historia de 96 páginas que te lees en un fin de semana y que te dura toda la vida.

en la habitación de al lado CUBIERTASilvia Laforet es sobrina de la famosa Laforet, de Carmen. Pero eso no significa que su luz sea prestada, porque no, porque de eso nada, y la prueba más contundente es esta obra breve que "te zarandea" en palabras de Jesús Poveda, con la que ha compartido ya dos títulos y la presentación de esta obra en el pasado año 2013.

En la sinopsis de la portada trasera, podemos leer:

Esta es una pequeña historia, una historia de aquí, dedicada a los que estáis más allá, en la habitación de al lado. Habla de forma sencilla y de cosas sencillas que nos ocurren a todos: la vida, la muerte y, en el intermedio entre una y otra, el amor, el desamor, la desesperación, la esperanza…”

Me hace gracia cuando se habla con esta facilidad de cosas sencillas y luego citas como ejemplos la vida, la muerte, el amor... pero lo cierto es que nuestras vidas son así de sencillas, porque realmente no podemos hacer nada en contra de eso, sobre todo de la muerte que es al final quien pone broche a nuestra existencia.

Pero cuando hicimos la presentación de En la habitación de al lado y yo di mi discurso como editor de la obra, me descolgué hablando de ella como si fuese propia, casi un robo, al menos en el sentimiento. Por si te interesa saber qué dije, te enlazo a mi discurso para no hacer esta entrada demasiado larga.

Solo puedo recomendarte esta obra de forma pasional. Si eres mujer, en la edad madura o en camino hacia ella, te encontrarás reflejada y acompañada. Si eres hombre descubrirás el sentir de la mujer, que sin entrar en feminismos lánguidos y acomplejados (que hoy día se da mucho), es mucho más profundo que el del hombre, quizá por ella tiene la llave de vida y eso la hace ser más así.

Y como remate de la ilusión profesional y personal que me une a esta novela y a su autora, solo me gustaría decirte que ha merecido la denominación de la Fundación Troa como obra finalista de III Premio Literario Troa "Libros con valores", a la que te animo vivamente y entres a la votación de las obras finalistas y votes por ella, o no... como quieras.

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en la habitación de al lado CUBIERTAMadrid, el pasado 6 de junio de 2013, en la sala de conferencias del Club Zayas, tuvimos la ocasión de realizar el acto de Presentación de la novela EN LA HABITACIÓN DE AL LADO de Silvia Laforet. Nos acompañó, además de la autora y yo mismo como editor, Jesús Poveda con el que Silvia ya había acometido dos proyectos editoriales.

La autora. Silvia Laforet es madre de dos hijos, trabaja en el Ministerio de Cultura y escribe. Y escribe bien porque lo hace con la pasión que hace mover montañas. La pasión del corazón con sentido -nada que ver con el corazón “consentido”- que sufre por lo propio y por lo extraño. Escribe bien porque sabe aprovechar esos agujeros negros para muchos, que para ella se convierten en puntos de luz y un motivo suficiente para escribir.

Es Licenciada en Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Puede ser precisamente ese aspecto de su formación académica por la que sepa extraer del tiempo las chispas de la vida que merecen la pena lo amasa con acierto y y trasladarlas al papel.

Ha recibido varios premios literarios como el Premio Carmen Conde y finalista del Premio Ana María Matute. También es articulista en diversos medios de comunicación. Pero quizá por lo que más la hemos conocido ha sido por los dos libros de los que es coautora con Jesús Poveda El Buen adiós y con La vida en los talones, que como sus títulos dejan entrever tienen una fuerte carga transcendente. También en solitario es autora del ensayo Amores compartidos.SONY DSC

Aparición en Sekotia. De cómo un manuscrito llega a un editor es muy variado, así como las diferentes suertes que conllevan siempre. La llegada del manuscrito de Silvia vino precedida de nuestro querido y común amigo Jesús Poveda. Un breve correo electrónico en el que sencillamente me decía: “Jesús Poveda piensa que este escrito podría encajar bien en tu editorial”.

Personalmente yo no conocía a Silvia. Mi única referencia era que había publicado con Jesús y que mi mujer había leído ambos libros. Pero la referencia de Jesús era importante para mí e hice una lectura rápida de editor, en diagonal, con una cata de páginas, donde comprobamos el estilo y la trama. Ambos aspectos me gustaron casi de inmediato y en 48 horas nos pusimos en marcha.

Trabajar con Silvia en una relación autor-editor es una experiencia. Podría decir que un libro es un libro en cualquier caso, y es verdad. La diferencia está en el factor humano, pues la elaboración de un libro requiere corazón y un editor tiene corazón, que debe complementarse con fuerza con el autor. Silvia es puntillosa y exigente. Una madre vigilante y celosa de su hijo, pero que aunque a veces no comprenda, se deja guiar del que sabe más que ella. Eso provocó una relación en sintonía con un resultado del que me siento satisfecho como editor.

Aquí me gustaría hacer una breve pausa y marcar una diferencia importante en el papel de un editor. Para empezar hay dos tipos de editor: el editor de obras y el editor industrial. El editor industrial realmente es un empresario que detrás de cada obra ve cuentas de resultados. Un editor de obras asume el libro del autor como el buen ginecólogo, que trata de traer a la criatura gestada por el autor con el máximo mimo y cuidado. Y aunque ambos editores están pendientes de las cuentas de resultados, el primero lo convierte en fin y el segundo en medio.

La segunda lectura. Esta vez fue ya con el libro en las manos, oliendo a tinta y a papel. Acariciando sus páginas ahuesadas y el mate sedoso de las cubiertas. Fue una lectura cuidada, buscando los secretos que muchas veces, subconscientemente, los autores dejan entre líneas y que aquellos que les conocen bien saben descubrir con cierta alegría, o sorpresa. Y la historia de María –la protagonista- es corta, pero intensa. Dura, peo dulcemente narrada. Es el recorrido de la vida de una persona más en el mundo, pero que como toda vida es única y particular. Una vida en la que Silvia extiende una gran mantel y sobre él discurren personajes de carne y hueso forjados en la ficción sobre hechos tan reales que alguien pudiera pensarse que son retazos de una vida tan cierta como lo que estamos todos viviendo ahora aquí, en Club Zayas.

Pero creo que si de algo nos habla esta novela, es del destino. El destino es esa certeza etérea que nos ayuda a encauzar nuestra vida. El destino es lo que somos a pesar de lo que somos. Al destino le podamos tratar de dar esquinazo y tomar decisiones demasiado personales, pero el destinos es paciente y sabe esperarnos donde le dejamos, o sabe dar las vueltas necesarias para hacer se de nuevo el encontradizo y volvamos a él. Destino es el hijo que tenemos, o el que no llegó. El marido y la mujer amada, o no. La enfermedad dura. El éxito personal. Nuestros padres. Nuestros hermanos. El destino es contra lo que no debemos luchar, porque estamos atados a él y junto a él seremos verdaderamente felices.

Estamos en una sociedad difícil, nihilista y pos-realista, que trata de seducirnos con perfume espolvoreado de un idealismo que roza lo enfermizo. Una sociedad que solo mide el éxito en resultados contables, pero cuyo pragmatismo provoca contradicciones como salvar a la Madre Tierra a pesar del ser humano. Es una sociedad enferma, porque la razón está corrompida.

Y María, nuestra protagonista, también sufre de todas esas dolencias. Se abandona de sí misma y se deja llevar por el mundo, rechazando su destino y buscándose a sí misma en ella misma. Solo con el amor, llegará descubrir que ella misma era su propio destino, tantas veces añorado sin saberlo, pero que cuando descubre que LA HABITACIÓN DE AL LADO estaba tan cerca, su carga la vuelve feliz.

Yo les aseguro que nadie de los que lean esta intensa historia de 96 páginas quedará sin tocar en su interior. Y les voy a decir por qué sucede esto. Porque  EN LA HABITACIÓN DE LA LADO cuenta una historia posible. Porque María somos todos un poco. Porque es tan corriente lo que nos cuenta Silvia, que nos impacta por ser real. Los héroes de cómic revestidos de efectos especiales ya no nos afectan por eso, porque son historias tan imposibles que no son creíbles y sólo pueden divertimos… ¡como mucho!

Narrativa con Valores se caracteriza por eso, porque son historias posibles, reales, cercanas. Porque en todas podemos estar cada uno de nosotros, luchando como lo hacemos, con defectos y virtudes. Así son los verdaderos héroes, no los que nos cuentan en la películas.