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Invitación RADIO YA el perro de benAcaban de convocar la presentación oficial de la novela. Se realizará en la sede de Radio Ya y se retransmitirá en directo que podrás oír en este enlace que te proporciono.

Además, en el canal de vídeo de Criteria Club de Lectores han lanzado un breve acercamiento a lo que es El perro de Ben, donde explico de forma sencilla qué es y qué quiero trasladar con esta historia. Ya en la entrada que realicé hace unas semanas, tiutlada El perro de Ben, expliqué en profundidad lo que es esta novela. Traté sobre el sentido de la obra, los personajes, la conclusión y el futuro, en sí mismo de la trilogía. También marqué las diferencias más importantes con Tom, el Fuerte. Es un artículo más largo e intenso.

Sin embargo, ahora en soporte vídeo, en un corto espacio de tiempo de (1,57 minutos) digo de forma sencilla qué es. Os dejo con el vídeo:

También hace un año el digital El Distrito en su sección TV me hizo una entrevista más larga sobre Tom, el Fuerte que también os dejo para que si queréis conocer más de mi obra y mis personajes, podáis hacerlo fácilmente.

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Que los tiempos están cambiando, no es una novedad… Que lo está haciendo para todos, tampoco es otra novedad… Y que el periodismo sufre una fortísima transformación en la forma de transmitir la información, no tiene vuelta de hoja.

forjando a la sociedad

Y debiéramos preguntarnos si es bueno o malo. Hoy la información es en tiempo real pero el periodismo de medios ha sido trucado por las redes sociales. Cualquiera, desde cualquier lugar del mundo, con su smartphone hace una foto y lanza un titular de 140 caracteres: “Se quema el bosque. Los vecinos lo pierden todo. La policía local no da a basto con el desastre. Dos niños desaparecidos y cunde el pánico.” Ya está, el lugareño se ha cargado el trabajo del periodista que se firmaría hace 15 años el titular. Sin duda mejor escrito, mejor estructurado, con más datos. ¿Pero y qué? La noticia se ha quemado, nunca mejor dicho.

Los medios de comunicación migran del papel a lo digital, y las noticias y los titulares siempre llegan tarde porque las redes sociales ya lo han contado, comentado y enfrentado (que no confrontado). Es otro ramalazo del individualismo domesticado desde las grandes corporaciones como Facebook, Twitter, WhatsApp, etc. Esta metamorfosis, empujada desde la sufrida penuria de la dominación y el poder global ha creado dos categorías de periodistas en las que se hacinan hombres y mujeres, valiosos o no. En una de ellas -la mayoritaria- luchan por hacerse un hueco y no ser una mera pieza más en el engranaje de la noticia que le dicen que dé y de qué forma. La otra, la de los gurús, la de los intocables, los que ya no dan noticias pero las opinan.

Los gurús se convierten en comentaristas de la conciencia de la actualidad, nos guían y se empeñan en decirnos qué está bien y qué no; nos avisan de lo que pasará y dirán a políticos y financieros lo que deben hacer. Son los sacerdotes que a diario ofician el sacro santo ministerio de dirigir la opinión social. Acumular escándalos ante las novedades relativamente noticiables para que hagan que las redes sociales ardan y crezca el espectáculo del día a día de una sociedad progresista e individualista que cree en sus propias religiones políticamente correctas, puritanas y relativistas.

Pero sobre estos dos grupos reconocibles existe un mundo transparente para nosotros e inexistente para muchos, pero que afecta a todos: los magnates de los medios de comunicación. Los que deciden lo que los gurús deben decir en las tertulias y lo que la clase de tropa debe escribir en sus secciones. Los que fabrican la fama de algunos y los que deciden a quién hay que hundir. Son los que se esconden tras sus medios de comunicación y manipulan la realidad porque ellos tienen unos intereses que no coinciden con los de la sociedad real.

En todo caso, lo que sí conviene es que a la sociedad no le embarguen la información por los medios y que sigan siendo los periodistas los que realmente enarbolen la libertad de la información. Pero me temo que eso ya no sucederá, en un mundo donde la información maneja los hilos del poder. Solo quedan pequeños medios digitales dispuestos a la guerrilla de guerrillas o desde las trincheras.

[Publicado por primea vez en Hispanidad.com, incluye 3 libros recomendados sobre este mismo tema]

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ventiladorAndaba por la calle desesperado. Las ganas de aliviarse con una meada era en cada segundo más acuciante. Había cenado hacía nada y no  tenía ganas de consumir para cubrir el peaje de poder mear en un local. Paso por una terraza atestada de jóvenes. En un cartel, hecho con la impresora de casa, anunciaba que las cañas sólo costaban 0,40€. Ese era el señuelo para que todos se agruparán como una tribu al rededor del aquelarre del serpentín. No se lo pensó más. Giro 90º he hizo chirriar los tacones de sus zapatos en las tablas sucias de cerveza derramada a la entrada del local. Dentro olía a mierda, a sobaco, a sexo contenido, a orín macerado en el suelo. La edad de nuestro hombre desencajaba en el ambiente. Todos, ellos y ellas, como diría Pedro Sánchez, le miraron. Sintieron que un cincuentón invadía su terreno. Pero la edad es un grado, y él les despreció con indiferencia. Se dejó guiar por una especie de instinto animal para encontrar el agujero donde desaguar. Bordeó la barra, giró a la izquierda. Luego una escalera... Arriba, como en un torreón, estaban los urinarios. Las puertas abiertas, como si todos los que salieron lo hubieran hecho huyendo. Se bajó la bragueta, casi se derrama en las manos, pero no. El chorro salió irrumpiendo contra el fondo del inodoro y sonaba como un tam-tam de la selva, como a algo salvaje. Con los ojos cerrados disfrutó del placer de sentir cómo se relajaba la vejiga. La próstata hizo su trabajo con satisfacción. Luego, al final, cuando se sacudía para no llevarse al calzoncillo la última gota, abrió los ojos y lo vio. Aquel ventilador que no ventilaba, con ese empalme penoso y lleno de mierda ambiental pegada por la humedad, por el abandono, por el hedor macilento, ahora materializado. "Si lo sé no entro a mear aquí", pensó asqueado mientras lo miraba morbosamente. Pero otra voz, haciendo eco tras sus orejas, le decía: "Ya, ahora que lo has echado todo", y se reía con la resonancia de la muerte.


Un grupo de cinco amigas, en corro sobre la arena. Podían ser universitarias o compañeras del Mercadona aprovechando la hora libre de comer. Todas hablan a la vez y se daban crema con ansia y placer. Entre ellas hay una que destaca por sus carnes blancas, su bikiny rosa chicle ácido y su volumen extremo. Todas han terminado con el rito de la crema. Unas ya se tuestan boca arriba y otras, más rezagadas, recolocan y planchan con la mano la toalla sobre las microdunas de la arena. Sólo ella, la gorda, sigue untándose protección en un muslo. Parece que no acabara nunca.
Se les echa la hora encima y alguna recoge ya para irse. Pero ella acaba de tumbarse boca abajo para entonar la espalda.


china tatuajeChina de "masaje o tatuaje" que se acerca a una rubia. Le enseña un cartel con el que explica el servicio. La rubia pregunta "cuánto". La china extiende sus cinco dedos de la mano derecha y mantiene una sonrisa lo más comercial posible, casi sumisa. La rubia dice que " Aquí ", señalándose el lado alto de la espalda. "No plobema" parece decir la china. Cierran el trato, la rubia se retira el pelo de la nuca y la china le suelta la parte alta del bikiny. Se unta de aceite y ¡a trabajar!


Una chica tumbada en la playa tomando el sol. Hasta aquí lo normal. En un lateral de su cuerpo un tatuaje desde el alto muslo hasta casi la axila de unas ruedas dentadas haciendo engranaje entre ellas. ¡Precioso, súper chulo! Toma el sol boca arriba, las manos tras la nuca. El sobaco peludo de un minero y las inglés de un  camello.

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Hola a todos, me complace comunicaros que estaré firmando ejemplares de Tom, el fuerte este próximo viernes día 10 en la caseta número 283 de la Librería Letras de 19 a 21 horas.

feria del libro TOM EL FUERTE

Si deseas un ejemplar de "Tom, el fuerte", haz clic en la imagen

Como es lógico me encantaría poder dejarte un ejemplar y saludarte personalmente. ¿Nos vemos?

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Los comentarios* son provenientes de Amazon cuando estuvo a la venta en el concurso indi organizado por Amazon en colaboración con La Esfera de los Libros (2014). Era cuando la novela tenía título principal Todos lo hicieron mal, luego cambió como explico en esta entrada.

PORTADA 2

Portada inicial, luego fue sustituida solamente en el orden del título-subtítulo

Hacía tiempo que una novela empezaba enganchándome y me producía dependencia. Pero ya en las primeras páginas de "Todos lo hicieron mal" me di cuenta de que me iban a dar las tantas de la madrugada acompañando a Larry y a su muda compañera por los vericuetos de una trama cuya originalidad y buen tino literario la hacían distinta a las que acostumbramos a leer.
Opino que hay un tipo de literatura, que se puede llamar de mesilla de noche y que es la que nos absorbe tanto que se nos olvidan los problemas diarios y poco a poco nos sumerge en un sueño reparador. De ahí su mérito que, supongo, no será compartido por la crítica ortodoxa pero que ahí queda. En el otro extremo está la obra que no solamente nos absorbe y seduce sino que nos abduce y por ello no podemos dejarla. Este es el caso del magnífico texto de Humberto Pérez-Tomé que aún no me he podido quitar de la cabeza.

Por tanto, se la recomiendo a todo aquel que sepa degustar las buenas letras y que --debo decirlo-- tampoco le asuste la dureza de unas vidas que son la vida misma. En suma: un libro que además de su alta calidad, enseña.

Muy buen libro, hacía mucho que no me enganchaba tanto uno desde la primera hasta la última página. Toda repleta de acontecimientos de intriga y situaciones sorprendentes que me hicieron leerme como un "jonky" la novela en un día y medio. Unos personajes muy curiosos, que te van a sorprender desde la primera hasta la última página. Creo que una de las mejores novelas que he leído en mi vida. La aconsejo fervientemente.

Se trata de una narración asequible, fluida y muy amena. De estilo elegante y pletórico de emociones. Sin duda, continuaré leyendo a su autor. Se lo recomiendo a los cansados de ripios y florituras, a todos los que busquéis crudeza realista y original de alta calidad sin dejar de aprender.

Es imposible no leerla del tirón, no ves el momento de parar para comenzar mas tarde, nos mantiene en alerta y nos asombra con su final. La arquitectura literaria no puede ser mas sencilla, estilo intencionado por parte del autor, en mi opinión, para llegar a todos, al fin y al cabo no es una historia de amor ni una novela policiaca donde una vez que se sabe quien lo mató o si el chico deja a la chica, ya no hay mas de donde sacar. El tema, la relación interfamiliar, concerniente a todos, nos hace reflexionar sobre lo que somos capaces de hacer con ella... Escrita desde un prisma primario y un dramatismo exagerado , que nos sitúa de manera diferente y sorprendente.

Leí las páginas gratuitas y me gustó mucho. En realidad, me "supo a poco" así que me lo he comprado.

Me muero por empezar a leer. He oído muy bien hablar de esta novela, tanto mi madre, como mi hermano hicieron la compra y quedaron fascinados con esta novela que por lo visto engancha desde el primer momento y te deja fascinado! volveré a comentar con mi opinión personal. Un saludo!

Pocos días más tarde y ya leída la novela, Amazon no me deja volver a comentar pero si editar, así que os dejo mi opinión: Era comenzar a leer y sumergirte en otro mundo no había acabado el párrafo y ya estabas en el otro lado, un viaje que solo puedes tener el placer de sentirlo en algunas novelas. Os hablo de la ultima novela que he leído "Todos lo hicieron mal".

Dicen que una buena película es aquella que te remueve sentimientos y es que pienso exactamente lo mismo de una novela y esta se me ha clavado tanto en la mente como en el corazón porque remueve sentimientos, de dolor, de llanto... Con esta novela "Todos lo hicieron mal" pude sentir el maravilloso placer de leer a velocidad del rayo tan rápido que parece que en vez de leer estas viendo una película y la pantalla es tu propia mente...

Me ha sorprendido la novela, pero más aun el autor. Gracias por este viaje tan intenso y tan bien vivido!

Trama dura y realista. Mantiene tensión hasta el final. La relación familiar se basa en un triángulo cuyos actos van marcando el devenir de la novela. Se ve la repercusión de las acciones que a veces no son las más idóneas Muy bien escrita y por eso "llega" al lector. Mi enhorabuena.

Historia dramática que me ha enganchado desde las primeras páginas. El estilo de escritura es fluido y capaz de trasladarte a la situación descrita fácilmente. Me ha gustado por lo que recomiendo su lectura.

Libro estimulante y entretenido, pasas las hojas con facilidad, se lee solo, es genial. Las descripciones y como se sienten los personajes es muy real y el autor consigue ponerte en el papel de cada personaje del libro.

10º La historia es creíble y los personajes rezuman sentimientos y psicología, aunque acaben desbordados. Si el envoltorio estuviera más pulido desde un punto de vista estilístico, la valoraría con más estrellas.

11º Desde el principio te atrapa con una prosa sencilla y una trama muy bien construida en la que se mueven personajes con los que llegas a identificarte en muchos momentos. Me ha gustado mucho.

12º Excelente novela. A veces nos empeñamos en leer siempre a los mismo autores y de repente surgen sorpresas como esta. La trama te va envolviendo, enganchando página a página. ¡Súper recomendable!

13º Magnifica sorpresa. Deliciosa la lectura y profunda reflexiones... Todos nos podemos ver reflejados en estas situaciones, simpatizando desde el primer momento con los protagonistas.

14º Fácil de leer cómoda y divertida, realmente engancha y al final del libro siempre te pide más esperemos que saqué otro libro más.

*Como es lógico los nombres de cada comentario están anulados por motivos de protección de los datos.

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De todo lo que podamos escribir en este blog nada tiene sentido sin que tratemos de explicar qué está sucediendo con los libros, su metamorfosis tecnológica y su crisis que no acaba. Una crisis que reúne dos factores. Por un lado la económica que nos afecta en todo. La otra, es la propia, esa crisis del sector editorial inmerso en un cambio tecnológico que no terminan de digerir todos los actores del sector (desde el autor hasta el lector). Y también la3 crisis editorialmanera de consumir libros. Consumir libros desde el punto de vista de cómo se compran y cómo se leen.

Desde los años setenta hasta finales de los noventa todo iba bien, incluso muy bien. Un pequeño editor -y no digamos uno grande- bien situado podía ganar mucho dinero, y lo han hecho. Sobre todo el editor español que vendía en España y en todo Hispanoamericana, lugar donde hacían doblete porque vendían los nuevo y con lo que ya había hecho caja en España. Pero salvando esta dorada época del editor, y de todos los que caminaban con él (distribuidor y librero), que ya ha pasado a la historia, es más que posible que no vuelvan esos tiempos porque los tiempos han cambiado, ¡y de qué manera!

¿Por qué razones el sector editorial no despega, si ahora además del papel también tienen soportes electrónicos? Analicemos la actualidad interna del sector en tres grandes rasgos:

La Ley del Libro que, por una pretendida protección a los derechos de autor, bloquean el precio, dejándolo fijo excepto un "agresivo" 5% de descuento en el precio de tapa. Sin duda es una razón que frena el consumo y las posibilidades de aumentar la facturación por medio de la incentivación de mercado. No importa los descuentos que se puedan ofrecer dentro de la cadena comercial, ni la cantidad de libros que se puedan vender en una sola factura, el precio final PVP será el mismo siempre en todo el territorio español, y en otros territorios también.

El modelo de mercado: trabajar en depósito. Un sistema verdaderamente nocivo porque se convierte en un embudo para los editores que son quienes acarrean con la inversión, con la responsabilidad contractual y la jurídica. La Ley del Libro ya citada impide que los libreros o los editores en sí puedan hacer ofertas de invierno o verano como en cualquier otro comercio. Es un sector intervenido por una ley férrea que no se pone al día para los tiempos modernos, globales y tecnológicos, y que cada vez son más virtuales.

Los derechos de autor. Sí, los derechos de autor, aunque parezca mentira. El autor es propietario de la obra pero en la parte intelectual y que blinda las posibilidades de que el propietario de la obra industrial, el editor, siga obligado a pagar por el precio de tapa, se venda o no se venda o en qué condiciones se venda. Este último no puede hacer ofertas para colocar el producto con ventajas económicas y que por lo tanto el autor cobre honorarios, no en función del PVP, sino en relación a la facturación real del editor.

Pues todo esto hace que grandes monstruos como Planeta se tambalee, o que pequeñas y medianas editoriales de toda la vida vean reducir sus plantillas de profesionales y eviten gastos que antes se daban por supuesto (correctores, ilustradores, maquetadores de prestigio,...) y traten resolverlo de forma "casera" bajando la calidad final del producto por querer seguir manteniendo el negocio del que seguramente no pueden salir porque sus deudas o la financiación externa no se lo permite.

Sin embargo es un sector no solo necesario, también demandado porque la oferta sigue aumentando aunque la demanda parezca que no crece. Pero uno se pregunta dónde se meten los lectores y no queda otra que responder que siguen estando pero distribuidos en otra formas de leer. Ya no solo se lee papel, también se hace en tintas electrónicas o pequeños monitores de 7 u 8 pulgadas. Que sí, que ya que sabemos que a todos nos gusta ese olorcito del papel, el tacto sedoso de calidad literariaun buen offset o la calidad de un estucado bien cepillado... Pero miren ustedes, el libro electrónico ha llegado para quedarse. Se na invertido miles de millones en tecnologías, en plataformas e implantaciones electrónicas y eso no se va a tirar por la ventana.

Y lo cierto y real es que esos lectores "perdidos" están felices porque lo que hacen es distribuir sus lecturas según cuáles en diferentes soportes: analógico o electrónico. La realidad es esta: que cada vez más, los lectores habituales son híbridos a la hora de elegir el soporte de sus lecturas. Y tan esto es así, que el gigante Amazon que comenzó su andadura como vendedor de libros -y ahora vende hasta ropa interior- es el gran escaparate mundial de libros electrónicos. De hecho es donde todos los escritores indi -escritores independientes, para entendernos- publican sus obras. Las paradojas de la globalización hace que esto, aparentemente tan bonito, tiene el defecto que en el todo vale -lo bueno y lo malo- cuando no existe un criterio de selección, la calidad se relativiza y junto a maravillas literarias se presentan basuras que dicen que son novelas.

En resumen: el sector debe renovarse; seguir avanzando en la confianza del trabajo de los editores que no es otro que el de seleccionar obras que ayuden a mejorar el mundo, el sector (los gremios) tiene que mover ficha. Y para eso la Administración debe ser consciente de que ellos son los que pueden propiciar las leyes y los cauces que hagan posible esta realidad.

NOTA: Si quiere saber más sobre la renovación de este sector, en mi blog hice una entrada que corrió de monitor en monitor y que quizá le pueda interesar Muerte y resurrección del sector editorial... ¡Ya veremos! que contiene otros enlaces relacionados.

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El pasado 29 de octubre tuvimos la ocasión de asistir -y presentar- un entretenido libro publicado en Un libro en el bolsillo: El test más divertido de la historia, escrito por Marcos López Herrador.

portada-el-test-mas-divertido-de-la-historiaEl acto se celebró en María Pandora, en Madrid, rodeados de amigos y gran ambiente. En el vídeo se recoge toda la intervención, y aunque no es de gran calidad (ni el audio ni el vídeo) se ve y se entiende suficientemente.

Como ya sabéis este nuevo sello hace honor a su nombre y ya ha publicado varios títulos todos en formato de bolsillo. Este fue un momento idóneo para explicar qué es un libro en este formato y cómo se comenzó hace años en este formato y por qué. Y es que las causas son tan lógicas que el "descubrimiento" de libros de ese estilo se convirtió en una verdadera revolución editorial en ese momento. Lo cuento en la introducción de la presentación.

La intervención del autor es divertida, en tono muy coloquial y descubre algunos de los secretos de las 100 preguntas que encierra el libro. El autor es un especialista en aforismos y recomendamos seguir en Twitter @mlopezherrador Tiene ya varios títulos publicados que van desde los poemas, a la novela corta y cómo no, de aforismos. En estos momentos dedica su tiempo a una ambiciosa novela histórica que posiblemente va la luz en la campaña de navidad del 2016.

Te dejo con el acto y ... ¡Disfruta del momento!

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Cuando los mandamases del Gobierno dicen que ya no estamos en la crisis. Cuando los bancos vuelven a tener beneficios millonarios. Cuando los parados ya son menos pero claramente insuficientes... Es cuando otra vez a todos se nos prenden las velas de la esperanza y volvemos a querer sonreír.

En los últimos siete años -la famosa crisis- los editores, los grandes y los pequeños, hemos hundido nuestro empeño en un lodazal que nos ha dejado exhaustas las fuerzas, las cuentas corrientes en números rojos y la iniciativa que nos caracteriza, a veces osada y otras intrépidas, anulada por miedo al que será. Las crisis, siempre lo he dicho, hacen más bien que mal a medio-largo plazo. Son como las crecidas de los ríos, arrasan, pero limpian, renuevan y modifican el curso reavivando su naturaleza. Las crisis son también eso, economías desbordadas por falta de control y previsión que dejan dolor a su paso pero que terminan colocando a cada uno en su sitio. Una vez que he expuesto mi visión optimista de lo bien que, según mi teoría, nos va a ir a partir de ahora (ironía on), trataré de explicar qué no ha cambiado del sector editorial y por qué no terminará yendo bien a pesar de mi cosmovisión de las bondades de la crisis. Del sector editorial ya hablé hace tiempo, pero hay que insistir.

Para empezar creo que el sector editorial sigue anclado en un modelo estructural de los 60-70 donde no había nada más que los libros como canal para adquirir cultura y que entonces no existía como existe hoy competencia con la aldea global de Internet. Sin embargo todo sigue igual, y el gremio, los editores y lectores se limitan a debatir si libros de papel o ebook. Autores, editores, distribuidores, libreros y lectores. Esta es la cuestión y hoy el libro se mueve en una vía muerta de crecimiento, que cada vez huele más y peor a letrina pública.

El editor está arrastrado por una viciada inercia de décadas. Posiblemente porque a grandes rasgos pensamos que todo el mundo lee lo que le pongan por delante y todavía, a esta altura de la película, no nos hemos dado cuenta de que los lectores cada vez seleccionan más sus lecturas, no solo qué lee, si no cuándo lee y dónde lo hace. Quizá no nos hemos dado cuenta de que los lectores leen mucho y hay mucho a disposición del curioso lector en las redes sociales, los blogs y los pirateos. Y, esto seguro, no sabemos cómo dar valor añadido a lo que ofrecemos industria editorialpara competir contra todo eso. Todavía nos queda un clavo ardiendo al que cogernos: aportar información agrupada, buena y fiable, que ahorrará  mucho tiempo de buscador al lector interesado.

Pero sabemos que esto no es suficiente. Que los editores tenemos que ir a más, mucho más. Por ejemplo la especialización de temas, los autores más señeros y con más repercusión en redes sociales, involucrados definitivamente en la promoción del libro y que apuesten codo con codo en la edición para que ambos salgan ganando. Si olvidamos que estamos en una industria de ideas, pero industria al fin y al cabo, estamos acabados, y a lo mejor eso es lo que nos pasa, que lo olvidamos.

El distribuidor que olvidado de su quehacer no da nada más que una función logística de ir y venir con los libros, y los que se vendan bien y los que no ...¡se siente! Siempre he pensado que un distribuidor debe ser el departamento externo comercial del editor, su brazo largo en el mercado para colocar títulos en los lugares adecuados (no todos los títulos encajan en todas las librerías), recoger información y decirle al editor por dónde van los tiros, por qué no se venden sus novedades y qué es lo que demanda el mercado. Hasta la fecha ningún distribuidor me ha pasado jamás un informe, solo la liquidación de ventas mensuales y las devoluciones de libros que anteriormente dijeron que sí, que estaban vendidos. Si el distribuidor no cambia y no propone nuevas forma de trabajo, más comprometidas, más uña y carne con el editor, será devorado por el mercado como ya sucediera por ejemplo con los distribuidores de alimentación y las grandes superficies. Un distribuidor no es un mero departamento logístico. Eso ya existe y cobran menos que ellos...

La librería es ese punto de venta especializado en la venta de libros del que cada vez quedan menos. Parece de perogrullo explicar esto, pero quedan ya tan pocas librerías que hay que ir dejándolo por escrito para posteriores generaciones y que no sepan qué era. Grandes ciudades como Barcelona y Madrid han visto cerrar librerías de las de toda la vida y a penas quedan libreros independientes que sepan dar aquel servicio (hablo en pasado porque esto ya no existe) a sus clientes con recomendaciones de libros adecuados a su público. No se atreven a la especialización y pretenden seguir viviendo del pelotazo de la novedad, del producto facilón de moda, de historias que explotan los bajos instintos y de poco pensar. Pero sobre todo pretende seguir viviendo (de esto grandes y pequeños) de un sistema que empobrece la correa comercial del libro que se denomina "ventas en depósito". Un sistema cuyo riesgo recae una y otra vez en la inversión del editor y de la que, junto al distribuidor, vive a expensas de él (del editor) sin que ninguno arriesgue nada del capital necesario para que el libro viva.

Creo que el sector editorial es el único que vive, y mal, con este sistema injusto. Solo el lector y el editor apuestan verdaderamente  por el producto editorial, y si esto es así, el editor podría sacar a la venta los libros con un 55% más barato, hacer ediciones digitales a justadas a la demanda y trabajar directamente on-line con el consumidor final. ¿Qué tal? ¡Y ojo, no es ciencia ficción! Esto ya se están viviendo en muchas tiendas virtuales que dan un servicio puerta a puerta en 24/48 horas, que te atienden personalmente, te ayudan a hacer la compra, te sugieren otros títulos, acumulas puntos para próximas compras  y... ¡además te regalan cositas por comprar!

El lector sigue siendo lector. No se ha dejado de leer, lo que pasa que, como en otras muchas cosas, tiene un poder importante de decisión, de cómo consumir (papel, ebook o en línea) y de cómo adquirir lo que lee. Lo que pasa, y me refiero a los editores, distribuidores y libreros, que el lector va por delante, no le satisfacemos, y él se busca la vida como puede.

Y luego queda el autor y la ley de libro. Otros elementos que conciben el sector editorial de forma demasiado legalista y personalista por querer ser garantista de unos derechos de autoría que valen lo que el mercado diga que vale. Una visión demasiado arcaica y que no es consciente de que el sector editorial es un sector industrial con resultados de valor contable y cuyo éxito intelectual lo define de alguna forma el éxito de las ventas. Sin embargo he de decir que los autores, muchos de ellos, son conscientes de la situación y del cambio que se ha producido y son capaces de llegar a acuerdos buenos y fiables para el mercado, sin que sufra ni el beneficio de ambos ni la intelectualidad del autor.

Necesitamos un cambio urgente y no veo que ni los gremios correspondientes ni las federaciones intervinientes muevan un pelo para hacer algo.

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Este artículo se publicó en la revista del Real Club de Tenis de Oviedo. Una revista que trata de aportar a sus socios puntos de vista asociativos, deportivos, sociales, y familiares. Para mi fue un placer escribir sobre lectura y educación de la lectura.

Cuando Joaquín Vallina del Corral me encargó que escribiese un artículo sobre literatura infantil, al principio lo asumí como una especie de guía de recomendaciones, como si los lectores del artículo fuesen eso, los propios niños. Pero superado ese primer tropezón que me había procurado este despiste, me di cuenta de que quien lee revistas como esta son los adultos: padres y/o abuelos con responsabilidad sobre menores en edad de crecer en todos los sentidos. Y considero muy seriamente que la intelectualidad está incluida entre esos sentidos, incluso podría añadir que es el sentido que da sentido a los demás.

ninos-leyendoHay una queja errante de generación en generación de que los jóvenes no leen, no saben, no conocen… Hay como una especie de mantra latente entre los que tenemos la gravedad de educar a nuestros hijos -o los ajenos, como son aquellos que se dedican a la docencia-, que consume nuestra esperanza de que los niños de hoy lleguen a ser los adultos de mañana. Es  por eso por lo que queremos que lleguen a ser lo mejor posible, los más preparados (aunque solo sea porque serán los que mantengan nuestras pensiones). Y a menudo me pregunto qué hacemos para que esto sea verdad.

En ocasiones he explicado la diferencia que hay entre un deseo y el querer. Cuando queremos algo, es una ambición en la que ponemos nuestro empeño, nuestro tiempo, nuestro dinero… Sin embargo el deseo como tal está más cerca de una ensoñación, un etéreo estado de hipótesis, como si nos gustara que algo fuese diferente pero que endosamos el esfuerzo a los demás. En definitiva, querer es una aspiración de algo en activo y el deseo en pasivo. ¿Por qué digo esto? Porque si hacemos examen de nuestro compromiso personal con la cultura y la intelectualización de los pequeños, seguramente daríamos otras alternativas a la cantidad de horas de televisión consumidas; quizá podríamos revisar lo que regalamos a nuestros futuros adultos en los días de navidad, en los cumpleaños, en las primeras comuniones, en los finales de curso; o sería posible regalar algo que leer en vez del videojuego de moda o el último “iphone”, tan avanzado que no lo tenemos ni nosotros mismos; podríamos también cambiar la última novedad de la factoría del cine por una buena obra de teatro y, a ser posible, mejor un clásico. Se me ocurre que en todos estos casos y muchos más, podríamos regalar el valor sagrado de un libro. Que nuestros hijos podrían vernos leer en casa. Que podríamos tener muchas más horas la televisión apagada. Que podríamos contarles a nuestros hijos qué magnífica novela estamos leyendo y lo bien que lo pasamos con ella. Que nuestras conversaciones en la mesa mientras comemos, versen sobre libros de vez en cuando y no siempre de fútbol o de la manida crisis…

Educar, lo sabemos todos, es más lo que “ellos” ven en nosotros que lo que les podemos decir. Educar es ser sutiles con nuestras “ordenes” y más directos en nuestros afectos. Educar, solo puedo concebirlo como ratos felices en familia. Educar es decir sí a lo que es sí y no a lo que es no. Educar es decirles a nuestros hijos que lean un cuento o una novela y luego hablar con ellos de los que les ha gustado, de lo que han vivido.

Si ponemos tanto de nuestra parte para llevarles al cole, a la clase extra de inglés, al partido de fútbol del sábado por la mañana, a la clase de tenis o  al campamento de verano, ¿por qué no ponemos el mismo empeño en que sean cabezas cultas y corazones llenos de valores?

Los libros son ese medicamento que hay que dar cuanto antes y cuya posología está en nuestras manos, es decir: ¡nuestro ejemplo! Los libros aportan mucho más que intelectualidad, porque está demostrado que la persona que lee, es más reflexiva y observadora, que escucha más y habla mejor. Que los niños que leen habitualmente son mejores estudiantes, porque desarrollan la compresión lectora, condimento imprescindible para estudiar más y mejor. Los adolecentes lectores, normalmente están acostumbrados a que sus mejores amigos también lo sean porque si no, no sabría de qué hablar excepto de sexo, fútbol y motos, y eso lo hace cualquiera, aunque mienta. Y está demostrado que los niños y jóvenes que son lectores, el día de mañana lo serán también y sabrán distinguir en general la calidad de la cantidad de lo que la vida les ofrece. Y, como casi última de las ventajas adicionales que la lectura frecuente proporciona a las personas, es la sensibilidad y la predisposición para percibir el sentido artístico y estético de lo que les rodea.

Conclusión: leer es un esfuerzo intelectual que aporta más y en menos tiempo del que imaginamos, y que sin embargo casi nadie repara en ello.

Como último consejo, recomiendo que a los niños y adolescentes se les dirija a lecturas clásicas como una alternativa en alza de su formación interior. Los clásicos, ya saben, esas obras o autores que vienen de siglos atrás y que recogen la experiencia del ser humano, los valores íntimos, las razones de lo que somos. Virtudes como la valentía, la generosidad, el heroísmo, el patriotismo, dar sin esperar nada a cambio, el amor desinteresado… Inagotable cantera de mejoras personales que hoy son sustituidas por chucherías televisivas donde el argot y los cuerpos perfectos pretenden hacernos creer que la vida es así. Si nuestros jóvenes se acercan a lecturas clásicas, tendrán la ocasión de contrastarlas con las series actuales, pragmáticas, frías e impersonales; o esos dibujos animados cuyo fondo del mensaje, cuando no el diseño del dibujo, desdicen a menudo del buen gusto. Clásicos como Ulises y Caballo de Troya…; y también Don Quijote y Tom Sawyer y Moby Dick y El Conde de Montecristo… Hay cientos de títulos en todo tipo de ediciones (todo tipo de precios, con y sin ilustraciones), adaptadas a todas las edades. No hay escapatoria, excepto si nosotros lo dejamos ir. También en esto debemos ser responsables.

Tengamos en casa una biblioteca. No olvidemos la presencia física del libro, aunque algunos prefieran hoy leer sobre dispositivos móviles. Y a propósito de dispositivos móviles, procuren que los niños lean sobre papel, porque las sensaciones del contacto directo con el soporte natural le acercarán más a lo que leen. Y está comprobado pedagógicamente, que la retención en la memoria es mucho mejor sobre papel que sobre tabletas, aunque eso ya es otro cantar.

Leamos nosotros para poderles hacer ver que ellos también deben hacerlo.

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Jorge ScalaJorge Scala es un abogado argentino que vive en la ciudad de Córdoba de aquel país. Vive de la abogacía pero es popularmente conocido, y muy especialmente en América, por sus conferencias y publicaciones relacionadas con la Ideología de Género, la ONU y la estructura mundial del aborto. En España, con la editorial Sekotia, publicó un ensayo titulado La ideología de género, o el género como herramienta de poder. De esta obra extraigo el primer párrafo de la introducción: La mal llamada “teoría” –“enfoque”, “mirada”, etc.– de “género[1] es, en realidad una ideología. Probablemente la ideología más radical de la historia, puesto que –de imponerse–, destruiría al ser humano en su núcleo más íntimo y, simultáneamente acabaría con la sociedad. Además de ello, es la más sutil, porque no busca imponerse por la fuerza de las armas –como por ejemplo el marxismo y el nazismo–, sino utilizando la propaganda para cambiar las mentes y los corazones de los hombres, sin aparente derramamiento de sangre.

La mayoría de la gente, incluso aquellos que perciben la sociedad como un ser vivo en permanente estado de evolución, no se han percatado de cómo esta ideología se ha ido colando por debajo de la puerta de todos, de la de su casa y la de la mía. El éxito que los conductores de esta ideología es que pase inadvertida y que poco a poco vaya tomando asiento en la conciencia colectiva. Si me lo permiten, les voy a dar unas claves para que miren a izquierda y derecha y vean que se trata de una realidad potente, aunque en ocasiones cueste reconocerlo.

Pero antes abro un paréntesis para dejar claro que desde este programa cultural de SomosLibro, defenderemos siempre a las personas, reconoceremos siempre su dignidad y comprenderemos siempre que la mayoría de las personas actúan de una forma determinada a pesar de ellos mismos, y que en la mayoría de las ocasiones son víctimas del sistema y de las opciones de elección que este le propone. Nuestra denunca es a los estamntos, instituciones, plataformas y gobiernos que amparan todo esto sabiendo el daño que provoca y mayormente irreparable.

1ª Clave: El objetivo último de la ideología de género es la deconstrucción del ser humano y la creación de una nueva antropología para que las personas estén sometidas a una nueva forma de pensamiento que apunte a una confusa libertad en la que las sociedades vivan sin plantearse qué es lo bueno y qué es lo malo de los actos. Para ello busca como principal aliado una desmoralización individual y sustituirlo por una ética legal colectiva y consensuada siempre desde los aparatos legislativos.

2ª Clave: Las herramientas básicas con la que esta ideología actúa constantemente, a nivel global, son tres: A) el poder legislativo, desde donde se deciden las normas legales (no importa lo moral) y desde donde dan carta de normalidad o se condenan determinados actos de las personas, tanto individual como socialmente. B) La educación. Esto explica la conducta de los dirigentes y su empeño en crear asignaturas adoctrinadoras, desde donde se moldea con facilidad y por obligación a los más jóvenes de la pirámide social, de forma que al llegar a la edad adulta sean tolerantes, transigentes y defensores de todo aquello que en sí mismo va en contra de la naturaleza del ser humano. C) La propaganda. Son los medios de comunicación, con especial atención a la televisión, donde desde programas de entretenimiento, reality shows, documentales e informativos se hace una labor de fondo en la concepción de los actos y las personas, alabando, criticando o acallando determinadas noticias.

3ª Clave: La persona y el desconocimiento de sí mismo. ¿Cuáles son los principales modos de actuación de esta batalla ideológica? El aborto, como un derecho legitimo de la mujer y un sistema eugenésico en lugares tercermundistas; el género, promulgando la idea de que el sexo no es algo inherente al ser humano sino una opción a elegir y siempre proveniente de una variante cultural caduca, machista y paternalista de la que hay que desprenderse; la mujer, con la creación de un feminismo radical enfrentando a mujeres y hombres como un hecho irreconciliable y por lo tanto huyendo siempre de la complementariedad entre ambos; y la familia, es decir, la des-conceptuación de la familia natural –que no tradicional- y que con la idea de esa extraña libertad del mal llamado matrimonio homosexual, han roto con la necesidad antropológica de un padre-una madre para el buen desarrollo de un niño, y la comprensión del hombre como un elemento de complementariedad con la mujer y por lo tanto implicado en la sociedad porque solo así tendrá la capacidad de trascender en la sociedad con nueva vida.

4ª Clave: coincidencias políticas. Verán ustedes que los partidos alternantes de la democracia española –y si miran con atención, verán que también se repite en otros países de América- que legislatura a legislatura se ha construido una sociedad supuestamente moderna, tolerante y diversa en la que aquellos que no lo concebimos así, somos retirados al ostracismo social del vacío en los medios de comunicación. Ni la izquierda, ni eso que llaman derecha de este país, han renunciado a una sola de las leyes promulgadas por la ideología de género, incluso siendo pioneros en algunas de ellas a nivel mundial como el matrimonio homosexual, el aborto más sanguinario o la Ley de Violencia de género en pro de la mujeres anulando judicialmente al hombre si fuese necesario… Solo, para despistados, recuerden la campaña desde la oposición que hacían desde el Gobierno actual y lo que no ha hecho,o mejor dicho, lo que no han hecho al llega al poder.

ideologia de generoTodo esto afecta a nuestras vidas. Todo esto degenera la concepción del hombre y la mujer, y como todas las ideologías se llevan vidas por delante: vidas murientes como en los campos de concentración nazis, chinos o koreanos o los gulags rusos; y vidas contantes y sonantes como en la 2ª Guerra Mundial con más de 10 millones de judíos, gitanos, cristianos, etc; o la limpieza de Lennin con más de 200 millones o Mao Tse Tung, del que se desconoce la cifra de los millones de chinos ejecutados. Pues también esta ideología, esta dictadura de pensamiento relativista que solo tolera su forma de pensar o de vivir, tiene sus víctimas murientes de hombres y mujeres que están atados a una sexualidad que no es la suya, a padres de familia retirados de sus hijos por una ley injusta, o el aborto, con cientos de millones ejecutados sin más contemplaciones que por el supuesto derecho de una mujer y porque una ley dice que sí, que un niño en el vientre de la madre puede ser matado a demanda de una mujer embarazada.

[1] La locución “perspectiva de género” admite dos acepciones. La más utilizada es un sinónimo de la ideología de género. Otros autores –en cambio–, distinguen entre dicha ideología y la “perspectiva de género”. Esta última, en su versión no ideologizada, reconoce la existencia de una identidad sexual biológica, en su versión femenina o masculina; es decir que acepta la igualdad de dignidad y derechos entre los sexos, junto con la diversidad antropológica de los mismos. Plantea políticas públicas para superar la injusta discriminación de la mujer, promocionándola donde sea conveniente; pero teniendo en cuenta el diferente impacto, que tales políticas podrían tener en las situaciones respectivas de varones y mujeres y, además, de las familias. Al respecto pueden consultarse los documentos de la Santa Sede incorporados a las Actas de la Conferencia de Pekín de 1.995 (cfr: Casas Torres, José Manuel, “La cuarta conferencia mundial sobre la mujer”, Madrid, 1.998, pág. 78). Sin duda alguna, este planteo es válido. Sin embargo, en mi opinión personal, resulta inconveniente utilizar el vocablo “género”, porque esta palabra se usa en los medios de masas, y los ambientes políticos y académicos, en forma muy mayoritaria, en la acepción ideológica del término. Y esto provoca una peligrosa ambigüedad, que puede superarse con sólo desterrar del propio vocabulario, la palabra “género” –salvo en sus acepciones legítimas, como tela, etc.–.

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