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Recientemente en un programa de SomosLibro (dedicado a entrevistas y recomendaciones de cara a la Feria del Libro de Madrid), mi amigo y colaborador Marcos López Herrador me sorprendió con una reseña sobre mi novela El perro de Ben que me pareció muy buena por su claridad y sencillez. Quiero reproducirla en mi blog a modo de agradecimiento.

marcos y yo en somoslibro

Humberto Pérez-Tome alcanza en esta novela una madurez narrativa que le permite moverse por el intrincado laberinto interior de sus personajes, y la complejidad de las relaciones humanas con la pericia y solvencia del escritor que sabe ser a la vez profundo y ameno, trascendente y coloquial, desarrollando una prosa accesible, para despertar el interés del lector que se sumerge en un mundo creativo construido con fluidez y buena pluma.

También mi amigo Víctor Alvarado en su programa Cine y Libertad me entrevistó a raíz del lanzamiento de esa misma novela y, tengo que reconocerlo, disfruté de ese rato y me apetece mucho compartirlo con vosotros.

[Haz clic en la imagen y escucha la entrevista]RadioMeyerrss21[1]

 

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La lectura de novelas tiene como objetivo salir de uno mismo y entrar en el mundo imaginario de lo ajeno (el autor) y viajar con él a lugares nunca soñados.

Hay novelas de cine y cine de novelas. Novelas para leer y no contar. Novelas que las cuentas mientras las lees. Y novelas que te llegan al corazón y no quieres que salgan de allí... De estas es de las que quiero hablar, de las que se quedan a vivir para siempre con nosotros. ¡Ahora!, es de buen amigo avisar que estas novelas, esas que te llegan al corazón, no son solo las románticas ni las sensibleras... Es más, casi que no son esas. Cualquiera que te mueva por dentro, que te interpele, que hace que te preguntes por lo que nunca habías hecho, esas son las novelas que te llegan al corazón y se queda para siempre.

obra-suspendida-evelyn-waughObra suspendida (Treviana) Evelyn Waugh. Este autor comenzó a escribirla, y estaba tan ilusionado con ella que siempre dijo que era lo mejor que había escrito en toda su vida... Luego se cansó y la dejó a medias. Ahora se explica el título de esta "obra suspendida"... Pero no fue tiempo perdido. Seguramente, sin él saberlo, se trataba de la semilla que terminó de germinar la más famosa de sus obras: Retorno a Brideshead que ha dado la vuelta al mundo y que además terminó convirtiéndose en una de las series televisivas más vistas en el mundo entero. Volviendo a Obra suspendida, está publicada en un curioso formato que la hace si cabe más excelsa, porque la encontrará en el reconocido formato Moleskine y tratado como librito de viaje, de esos que no ocupan lugar en la maleta y hace las delicias de quién la lee y a los que miran lo que lee. Esta pequeña joyita de la extinta editorial Treviana, hizo una breve colección en ese mismo formato que solo podrá encontrarlo en Criteria CLub de Lectores y que recomiendo vivamente que al menos sepan de su existencias. Bueno, y ya que pasaba por aquí, de este mismo autor también recomiendo Merienda de Negros (Anagrama) otra joya que no debemos dejar pasar como si del viento se tratara.

lo-que-vi-en-americaLo que vi en América (Renacimiento) G. K.Chesterton. Sí, es verdad, no es una novela propiamente dicha, pero que sin embargo es un libro de viajes muy al modo de Chesterton, lleno de pincelada locas y observaciones istriónicas amasadas con la profundidad del pensamiento único de este gran (grande en todos los sentidos) autor. Es un libro que hay que asumir como una historia irrepetible, que nos dejará un poso agridulce, máxime cuando lo que cuenta es de las América de los años 20 y nos obliga a comparar con nuestro tan maltratado siglo. Pero quedarse con Chesterton con una sola de sus obras es faltar a la justicia y al sentido común, y dar un repaso a otros de sus títulos es siempre un bocanada de aire fresco para el espíritu.

el-caballo-rojo-eugenio-cortiEl caballo rojo (Ciudadela) Eugenio Corti. Una novela intensa y larga que propone al lector enfrentarse a lo extremos de la existencia: la vida y la muerte. Un salto de la Primera Guerra Mundial a la Segunda, donde los variados y sufrientes personajes aparecen y desaparecen ante los admirados ojos del lector como si se evaporasen de las hojas que una tras otra van pasando hasta sus más de 1.000 páginas que componen la novela. Una dura recomendación que no pasará de moda y que el lector que ya la leyó ha debido quedar mordido por la historia de la que no puede desprenderse como si fuera un enfurecido perro de presa. Sin lugar a duda, una obra que no puede ser despreciada ni dejada en el dique seco de la estantería. Posiblemente sea la novela de sus próximos diez años, y usted todavía no lo sabe.

cubierta-danza-de-los-salmonesLa danza de los salmones (Sekotia) Mercedes Salisachs. Si algún acierto ha tenido esta pequeña editorial ha sido la de sacar brillo a esta magnífica fábula. La danza de los salmones es una de esas historias que nos coloca a cada uno de nosotros ante la vida, ante el compromiso al que estamos destinados y ante lo que sucede cuando huimos hacia otro lado por no enfrentarnos a nosotros mismos. Su autora, Mercedes Salisachs, fue premio Planeta en 1975 y ganadora de otros cuantos galardones, lo que asegura la calidad literaria de esta breve novela cargada de humanidad (en forma de salmón) y humanismo.Sin escusas: barata, corta y asequible intelectualmente desde los 15 años de edad.

los-hijos-del-fuhrer-francisco-javier-aspasLos hijos del Führer (Libros Libres) Francisco Javier Aspas. Esta novela documental trae hasta el lector uno de los hechos menos reseñados de lo que el nazismo inculcó y promulgó en las generaciones más jóvenes de la Alemania de Hitler. Una imposición ideológica que contaba con todas las herramientas a disposición del Estado: la legislación, la educativa y la propaganda. Los hijos del Führer eran los niños y adolescentes entregados a su dios único, el mismo Füfrer, que dirigía sus vidas por encima de los padres y las creencias. Una trama muy bien llevada, que perfila a los personajes tan bien como a las escenas, trágicamente reales como la historia misma. Y si hay algo que me gustaría reseñar, haciendo en un paralelismo electrizante con lo que se vive hoy en la sociedad posmoderna que nos toca vivir con los dictadores de la Ideología de Género, es el uso de las mismas técnicas de imposición que la maquinaria nazi utilizó para su imposición; y a riesgo de ser conspiracionista, les recuerdo que los nazis también llegaron al poder democráticamente.

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En efecto, volver a leer lo que en otros tiempos fue un éxito es enganchar con la seguridad de que leerás algo bueno y por lo tanto aprovecharás bien tu tiempo, y saldrás ganando sí o sí por varias razones.

Veamos algunas de ellas:

  1. Una historia escrita, cuando se reedita generación tras generación, normalmente es porque está por encima del orden del tiempo.
  2.  Una historia escrita hace años, y que sigue reeditándose, es capaz de presentarse a cada lector como algo bueno para él sin que los personajes o estilo narrativo influya en la decisión de lectura.
  3. Otra cualidad de las novelas de hace años es que estaban basadas en historias llenas de valores intrínsecos del ser humano y no supeditadas a las modas de hoy o a la censura de lo políticamente correcto. Esta última dice que no gozará de éxito si no se incluyen determinados parámetros ideológicos para parecer que no eres homófobo o islamófobo o que por el contrario comulgas religiosamente con el ecologismo o el feminismo dominante.
  4. Entre las historias publicadas de hace años también verás que son obras transcendentales, es decir, que van más allá de la mera historia y provocan en el lector reflexiones profundas, no solo sentimentalismos pasionales que enferman las verdaderas emociones de la pena o el amor, por ejemplo…
  5. Leer novelas que no sean novedad no es sinónimo de viejo, caduco, retrógrado…, que los críticos de salón se empeñan en señalar socarronamente a los que sencillamente alaban a autores de otras épocas, como si solo existiese en la vida el presente continuo.
  6.  Leer obras de éxito, publicadas en otros tiempos, dice mucho de ti, para empezar que tienes una gran personalidad y que no te dejas llevar fácilmente por el qué dirán.
  7. Porque la literatura nunca muere, porque los grandes autores son universales y han roto la barrera del tiempo, los corazones fríos y las cabezas duras.

propuesta clasicosCautivado por la Alegría (Encuentro). C. S. Lewis cuenta su conversión del ateísmo al cristianismo. Una historia con una carga autobiográfica en la que su capacidad creativa no deja indiferente a nadie, porque si bien la historia es importante para comprender a este ensayista del sigo XX, la manera de exponerla y su capacidad descriptiva es completamente maestra y me atrevo a recomendar a muchos autores modernos a darse un repasito por estas páginas y aprender lo que es la narrativa minimalista y claramente suficiente. En todo caso se trata de una historia “insoportablemente personal” como dijo en cierta ocasión el propio Lewis.

El peregrino ruso (Bendita María) de Anónimo. Si quieres una historia algo subida y en tono espiritual, esta es la novela que debes leer. Se trata del peregrinaje de un personaje por tierras rusas, donde se cruza con caminantes y experiencias diferentes que le hacen ver la gran gloria de la vida y lo cerca que todo está de Dios creador. Una narración que engancha al lector porque, como en casi todas estas narraciones, surgen del interior de la persona donde todos somos tan parecidos. Es consolador ver que hace décadas, en otros mundos y otras culturas, las pasiones y las debilidades humanas son tan coincidentes.

Mariana Sirca (Buey Mudo). Grazia Deledda fue Premio Nobel de Literatura en 1926… Posiblemente la autora más dulce, contando con sencillez lo enrevesado de la vida. Mariana Sirca es una historia de amor de bandoleros, de libertad y de costumbres arcaicas que someten al individuo en las zonas sardas. Una historia que muestra el buen estilo romántico y trágico sin necesidad de caer en lo erotizante de los tiempos que vivimos, donde si no se acude como “argumento de peso” a  lacerantes escenas de sexo, no eres nada… ¡Bueno sí, un estrecho católico represor! En fin… Ahora en serio, si desea volver al buen gusto y a la tensión literaria, no deje de apuntarse esta obra para leer, no en vano tras las páginas de esta obra hay una Premio Nobel.

La piedra lunar (Homolegens) de Wilkie Collins. El propio autor dijo de esta novela que: “Mi meta ha sido señalar aquí la influencia ejercida por el carácter sobre las circunstancias”. Intriga y pasión mucho antes de que llegara a nuestras estanterías el afamado Sherlock Holmes. Collins facturó esta novela de tintes orientales con el glamour británico de la época victoriana. Muy entretenida y es una demostración de novelas de éxito de hace muchos años que no admiten el paso del tiempo.

El hombre que fue Jueves (Sekotia) de G.K. Chesterton. Si hay un clásico reconocido por todos es precisamente Chesterton y de sus obras novelescas -¡y no digamos de los ensayos!- quizá sea esta la que más se ha leído, versionado y “peliculado”. El argumento es sencillo: poli bueno se introduce en una banda de supuestos pretendientes a dominadores del mundo. Sin embargo, es en los diálogos y los razonamientos del narrador donde está la miga de la historia, porque Chesterton, ya lo saben, no daba puntada sin hilo. Pero esta versión de Sekotia aporta una novedad que la hace diferente, y posiblemente insuperable por esto mismo, que está anotada por el gran Martin Gardner, el maestro matemático y biógrafo del autor, que con gran habilidad aporta significados o explicaciones a la obra para que el lector le saque hasta la última gota. Si quiere aprovechar el libro, esta es su ocasión, no la pierda…

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El próximo día 16 a las 19,30 horas, tendré la oportunidad de presentar Tom, el fuerte en Córdoba en la Biblioteca Viva de al-Andalus.

LEER 16 junEstaré acompañado por Juan Pérez Cubillo un reconocido profesor dedicado a la literatura y con varios libros a sus espaldas, aportaciones en medios de comunicación y horas y horas al mundo dela docencia.

Trataré en la presentación la novela desde la encrucijada de la familia y las acciones, a veces demasiado impulsivas, nos pueden llevar a consecuencias no deseadas.

También tendré la ocasión de hablar de Criteria Club de Lectores, tienda on-line de eferencia de libros y su nueva andadura ampliando su catálogo en productos culturales y de ecosalud familiar.

16 jun CRITERIA

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La narrativa es un inmenso panorama de creatividad y expresión, a la que hay que hay que tenemos añadir la posibilidad de que se ciña a una realidad existente o no. Pero lo que sí es cierto es que la narrativa puede ayudar, y mucho, a hacer comprender algunos aspectos de nuestras vidas, nuestra convivencia, los cambios sociales, los buenos y los no tan buenos, incluso los aberrantes.

Henri de Lubac, a quien ya conocemos por otras meditaciones, escribía durante la guerra mundial: "Dado el estado actual del mundo, el cristianismo viril y fuerte debe llegar a convertirse en un cristianismo heroico (…). Consistirá precisamente en resistir con todo coraje frente al mundo y quizá frente a sí mismo, ante los influjos y las seducciones de un falso ideal para mantener firmemente su paradójica intransigencia y, con humilde fiereza, los valores cristianos amenazados y escarnecidos". Y de eso vamos a tratar hoy en EL LIBRO DE LA SEMANA, de libros que denuncian a través de una historia imaginaria comportamientos que acorralan a un sector de la sociedad por ser precisamente eso, un sector molesto para la conciencia del mundo.

En España no es habitual la narrativa cristiana por una serie de complejos sociológicos que interfieren en la fe de su mayoría creyente cristiana Sin embargo en otros países como Estados Unidos, Hispanoamérica en general o los países del norte de Europa con Polonia a la cabeza es una de los estilos más demandados por el público lector. Libros Libres primero y luego Sekotia por medio de su colección Narrativa con Valores son dos sellos valientes que se han puesto al mundo por montera y se han lanzado a la edición de este tipo de narrativa.

La última escapadaLa última escapada (Libros Libres, 2009 -incomprensiblemente descatalogado-) cuenta la historia de un padre que tiene la necesidad imperiosa de huir de su país de residencia debido a la dictadura social, aparentemente libertaria y feliz, que le impide educar a sus hijos según sus creencias frente a una sociedad maniatada y adoctrinada por las tesis de la ideología de género. En la trama, lo que hace de detonante es lo que en España se ha conocido como Educación para la Ciudadanía, que actúa como un rodillo dictatorial para someter al protagonista que sufre la presión por todos los medios que le rodean: el escolar, la exmujer, su ámbito profesional  y sus amigos, incluso los amigos de confianza en los que deposita sus miedos para superar la situación.

Michael O'Brien es un canadiense especializado en este tipo de narrativa. Su obra más conocida en España fue El Padre Elías de la que ya hemos hablado en esta sección, pero en absoluto es la única de sus obras. Tiene una extensa bibliografía repartida por el mundo y una base teológica muy fuerte con la que en algunos casos pasa de la novela al ensayo y eso hace que algunos lectores se rindan y dejen la novela a medias. Sin embargo La última escapada es una novela trepidante que cuenta hechos significativos que dan pistas de hacia dónde se dirige -o pretenden dirigir- a la sociedad los que tienen autoridad para legislar sobre nuestra convivencia. Por lo tanto muy recomendado a padres de familia, sobre todo a esos que piensan que la vida es hermosa porque hay flores en campo... ¡Ya me entienden!

una vueta de tuerca CUBIERTA bjUna vuelta de tuerca (Sekotia, 2013) es otra novela que se ensaya sobre las tendencias impositivas de la ONU a través de sus diferentes filiales en el mundo para la imposición del Nuevo Orden Mundial con la ideología de género como principal herramienta de succión social y dominación del ser humano. Aunque de primeras lo que he dicho pueda tener la apariencia de ciertos toques conspiracionistas, la trama de la novela se desarrolla en la vida cotidiana de cualquier padre de familia que podamos ser o conocer en nuestro entorno más inmediato.

Hans Looper García es un periodista acreditado que se hace famosos gracias a un artículo que se lee en todo el mundo, titulado "El tubo de ensayo español". Trabaja y es socio en una agencia de prensa ubicada en Berlín. En la premura de un viaje a Japón aparece Cow, un personaje oscuro de corbata elegante y aspecto higiénico que representa los intereses de la ONU en Europa. Cow hace una interesante oferta al socio de Hans para que la Agencia asuma la cuenta de la ONU en Europa, con una más que interesante bolsa de dinero para que no se pueda rechazar y una condición: que el representante de Sociedad y Cultura sea un director menos "vaticanista" que Hans. Dam, su amigo y socio, queda hechizado por la ambición de poder y de dinero y comienza a urdir una mentira para "vender" a Hans el nuevo enfoque de la agencia. Es cuando comienza para Hans su dramático periplo en el que comienza a perderlo todo: amigos, trabajo, familia, dinero... Pero la historia tiene un final feliz, tan feliz como incomprensible a ojos humanos. La obra explica las técnicas de presión, o de corrupción, ejercida por las instituciones de la ONU y cita a pie de página las primeras actas que funcionarios de la ONU redactaron para la imposición de las tesis de lo que se conoce como ingeniería social y que ha dado lugar a la Ideología de Género.

No piensen que la trama es policíaca o que discurre en pasillos oscuros, galerías secretas o sórdidos despachos de poder. La trama se desarrolla en oficinas como la suya o la mía, familias corrientes, ciudades reconocidas y calles como las que usted recorre todos los días, llenas de personas como con las que se cruza para ir o venir de trabajar. Les aseguro que en sus páginas encontrarán personajes muy familiares, hijos parecidos a los suyos, comentarios habituales en sus tertulias y la fe que muchos de nosotros tenemos: unas veces quebradiza y otras valiente. Si desean saber como empieza la novela, lea AQUÍ el primer capítulo.

En definitiva: son dos recomendaciones para lectores que desean ver un mundo real parecido al suyo con los satélites de dominación social y mundial. Para observadores sociales con agallas y dispuestos a tragar con páginas escritas llenas de realismo que le afectarán en el ánimo. Para personas que desean descubrir que el mundo no son solo ver pasar la vida, si no que su conciencia le compromete consigo mismo y con los demás. Si usted no es así, siga leyendo las mismas cosas que le lleven a ese mundo ideal de Un mundo feliz de Aldous Huxley, pero cuidado, tampoco lo lea hasta el final si no quiere despertar

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Un gran número de personas se dejan llevar por los signos de los tiempos -de nuestros tiempos- y ven que el desorden global que nos afecta está más cerca del mal que del bien, es decir, que se definen como apocalípticos aunque no esté de moda reconocerlo en público, porque si lo haces serás un pesimista social y por lo tanto marginado.

selección apocalipsisDesde hace años, son muchos los que se han apuntado al fenómeno de "el fin de los tiempos". Pero no solo han sido los Testigos de Jehová, que por cierto, cuando anunciaron el anterior "fin de los tiempos" y vieron que nada cambiaba, que todo seguía igual, muchos se dieron de baja de la secta por la frustración que les produjo no haber vivido en primer plano semejante experiencia. También fueron muchos otros cristianos, católicos e incluso no creyentes, los que se están dejando llevar por los signos de nuestros tiempos. Y la industria del libro -y el cine, sí, pero la del libro mucho antes-, se ha encargado de aportar al mundo bastante material para inflamar la imaginación de algunos.

Aunque hay mucho publicado, en justicia hay que hacer salvedades. Si bien es cierto que en literatura hay de todo, como en botica, hay algunos títulos que por su calidad literaria o por cómo tratan intelectualmente el tema merecen ser consagrados, y leídos, incluso por ese perfil de lector que no se considera apocalíptico, pero que sí les gusta este tipo de ficción que tensiona el futuro. Y luego que cada uno saque conclusiones.

Yo he sacado conclusiones. Y he decidido aportar algunos títulos como referencias que considero muy valiosas y que merecen la pena leer. Pero vaya por delante que no soy apocalíptico, que más bien defiendo a capa y espada que lo que nos toca vivir no es más que el fin de una era y que como en todos los cambios de ciclo de la historia de la humanidad, esta también es turbulenta.

Comenzaré por el clásico Señor del mundo,  de Robert H. Benson (Ediciones Encuentro) que desempolvaron muchos cuando el Papa Francisco recomendó su lectura como cierto índice de muestras de lo que el autor escribió en 1907, tratado en nuestros días por críticos y estudiosos como algo profético porque según muchos narra con claridad la diferenciación de dos mundos cada vez más distanciados en el que la Iglesia parece ser la que es acorralada por una serie de aspectos muy actuales y dejando al mismísimo Papa Francisco en un papel muy similar al supuesto Pontífice que aparece en la novela.

Algo mas actual, pero no tanto, es 1984 de George Orwell (Debolsllo)  donde más que un fin del mundo muestra la consecuencia de un mundo dominado por un solo amo que desprecia a la humanidad y a la que solo es tratada como maquinaria de producción, controlada, dirigida y vigilada hasta en su intimidad. Una novela con un contra punto: un submundo rebelde que escapa de tal situación mostrándose como "seres libres" pero que viven marginados en la tierra oscurecida y, por supuesto, con el desprecio de una sociedad señoreada de todo pero cautivos del poder.

Más recientemente nos llegó El padre Elías, de Michael O´Brien (Editorial Libros Libres) que también trae a colación el enfrentamiento de un pobre y anciano fraile contra el supuesto Anticristo al que todos llaman Presidente y del que todo el mundo depende, sus discursos por la paz y la fraternidad humana embelesaba a todos los auditorios por donde pisaba. El padre Elías, llamado por el Papa para que sea quien negocie con el Presidente, se verá envuelto en circunstancias tremendamente interesantes y llevadas por el autor magistralmente, creando el ambiente propicio en cada ocasión. Y ahora recientemente acaban de publicar la segunda parte de esta novela El padre Elías en Jerusalem, (Editorial Libros Libres) a la que todavía no he podido leer, pero si gustó la primera, seguramente también enganchará la segunda.

Por último, la editorial Sekotia no ha podido resistirse y se han apuntado al carro apocalíptico con una interesante ficción Cyclus Apocalipticus, escrita hace años por el padre José Antonio Fortea, el mismo que ya escribiera con todo éxito Summa Daemoniaca reeditado este año por el mismo sello editorial. La ficción de Cyclus se basa muy al pie de la letra según lo que su autor, el padre Fortea, considera lo que el apocalipsis evangélico permite ver y el resto es el zumo de su imaginación.. la obra tiene bastantes aspectos que recuerdan la ya citada Señor del Mundo. Quizá, a diferencia de Benson, Fortea actualiza más datos aunque realmente la parte de accidental nos da lo mismo porque la historia está fechada en el año 2181 y para entonces ¡vaya usted a saber...! Si hay algo interesante es la manera que tiene de enfocar la gran apostasía universal, el enfrentamiento entre el bien y el mal o cómo muestra al Anticristo, que como todos los anteriores autores también cargan al personaje de un gran carisma popular y solo algunos pocos conocen su verdadero ser: el mal encarnado.

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Cuando los mandamases del Gobierno dicen que ya no estamos en la crisis. Cuando los bancos vuelven a tener beneficios millonarios. Cuando los parados ya son menos pero claramente insuficientes... Es cuando otra vez a todos se nos prenden las velas de la esperanza y volvemos a querer sonreír.

En los últimos siete años -la famosa crisis- los editores, los grandes y los pequeños, hemos hundido nuestro empeño en un lodazal que nos ha dejado exhaustas las fuerzas, las cuentas corrientes en números rojos y la iniciativa que nos caracteriza, a veces osada y otras intrépidas, anulada por miedo al que será. Las crisis, siempre lo he dicho, hacen más bien que mal a medio-largo plazo. Son como las crecidas de los ríos, arrasan, pero limpian, renuevan y modifican el curso reavivando su naturaleza. Las crisis son también eso, economías desbordadas por falta de control y previsión que dejan dolor a su paso pero que terminan colocando a cada uno en su sitio. Una vez que he expuesto mi visión optimista de lo bien que, según mi teoría, nos va a ir a partir de ahora (ironía on), trataré de explicar qué no ha cambiado del sector editorial y por qué no terminará yendo bien a pesar de mi cosmovisión de las bondades de la crisis. Del sector editorial ya hablé hace tiempo, pero hay que insistir.

Para empezar creo que el sector editorial sigue anclado en un modelo estructural de los 60-70 donde no había nada más que los libros como canal para adquirir cultura y que entonces no existía como existe hoy competencia con la aldea global de Internet. Sin embargo todo sigue igual, y el gremio, los editores y lectores se limitan a debatir si libros de papel o ebook. Autores, editores, distribuidores, libreros y lectores. Esta es la cuestión y hoy el libro se mueve en una vía muerta de crecimiento, que cada vez huele más y peor a letrina pública.

El editor está arrastrado por una viciada inercia de décadas. Posiblemente porque a grandes rasgos pensamos que todo el mundo lee lo que le pongan por delante y todavía, a esta altura de la película, no nos hemos dado cuenta de que los lectores cada vez seleccionan más sus lecturas, no solo qué lee, si no cuándo lee y dónde lo hace. Quizá no nos hemos dado cuenta de que los lectores leen mucho y hay mucho a disposición del curioso lector en las redes sociales, los blogs y los pirateos. Y, esto seguro, no sabemos cómo dar valor añadido a lo que ofrecemos industria editorialpara competir contra todo eso. Todavía nos queda un clavo ardiendo al que cogernos: aportar información agrupada, buena y fiable, que ahorrará  mucho tiempo de buscador al lector interesado.

Pero sabemos que esto no es suficiente. Que los editores tenemos que ir a más, mucho más. Por ejemplo la especialización de temas, los autores más señeros y con más repercusión en redes sociales, involucrados definitivamente en la promoción del libro y que apuesten codo con codo en la edición para que ambos salgan ganando. Si olvidamos que estamos en una industria de ideas, pero industria al fin y al cabo, estamos acabados, y a lo mejor eso es lo que nos pasa, que lo olvidamos.

El distribuidor que olvidado de su quehacer no da nada más que una función logística de ir y venir con los libros, y los que se vendan bien y los que no ...¡se siente! Siempre he pensado que un distribuidor debe ser el departamento externo comercial del editor, su brazo largo en el mercado para colocar títulos en los lugares adecuados (no todos los títulos encajan en todas las librerías), recoger información y decirle al editor por dónde van los tiros, por qué no se venden sus novedades y qué es lo que demanda el mercado. Hasta la fecha ningún distribuidor me ha pasado jamás un informe, solo la liquidación de ventas mensuales y las devoluciones de libros que anteriormente dijeron que sí, que estaban vendidos. Si el distribuidor no cambia y no propone nuevas forma de trabajo, más comprometidas, más uña y carne con el editor, será devorado por el mercado como ya sucediera por ejemplo con los distribuidores de alimentación y las grandes superficies. Un distribuidor no es un mero departamento logístico. Eso ya existe y cobran menos que ellos...

La librería es ese punto de venta especializado en la venta de libros del que cada vez quedan menos. Parece de perogrullo explicar esto, pero quedan ya tan pocas librerías que hay que ir dejándolo por escrito para posteriores generaciones y que no sepan qué era. Grandes ciudades como Barcelona y Madrid han visto cerrar librerías de las de toda la vida y a penas quedan libreros independientes que sepan dar aquel servicio (hablo en pasado porque esto ya no existe) a sus clientes con recomendaciones de libros adecuados a su público. No se atreven a la especialización y pretenden seguir viviendo del pelotazo de la novedad, del producto facilón de moda, de historias que explotan los bajos instintos y de poco pensar. Pero sobre todo pretende seguir viviendo (de esto grandes y pequeños) de un sistema que empobrece la correa comercial del libro que se denomina "ventas en depósito". Un sistema cuyo riesgo recae una y otra vez en la inversión del editor y de la que, junto al distribuidor, vive a expensas de él (del editor) sin que ninguno arriesgue nada del capital necesario para que el libro viva.

Creo que el sector editorial es el único que vive, y mal, con este sistema injusto. Solo el lector y el editor apuestan verdaderamente  por el producto editorial, y si esto es así, el editor podría sacar a la venta los libros con un 55% más barato, hacer ediciones digitales a justadas a la demanda y trabajar directamente on-line con el consumidor final. ¿Qué tal? ¡Y ojo, no es ciencia ficción! Esto ya se están viviendo en muchas tiendas virtuales que dan un servicio puerta a puerta en 24/48 horas, que te atienden personalmente, te ayudan a hacer la compra, te sugieren otros títulos, acumulas puntos para próximas compras  y... ¡además te regalan cositas por comprar!

El lector sigue siendo lector. No se ha dejado de leer, lo que pasa que, como en otras muchas cosas, tiene un poder importante de decisión, de cómo consumir (papel, ebook o en línea) y de cómo adquirir lo que lee. Lo que pasa, y me refiero a los editores, distribuidores y libreros, que el lector va por delante, no le satisfacemos, y él se busca la vida como puede.

Y luego queda el autor y la ley de libro. Otros elementos que conciben el sector editorial de forma demasiado legalista y personalista por querer ser garantista de unos derechos de autoría que valen lo que el mercado diga que vale. Una visión demasiado arcaica y que no es consciente de que el sector editorial es un sector industrial con resultados de valor contable y cuyo éxito intelectual lo define de alguna forma el éxito de las ventas. Sin embargo he de decir que los autores, muchos de ellos, son conscientes de la situación y del cambio que se ha producido y son capaces de llegar a acuerdos buenos y fiables para el mercado, sin que sufra ni el beneficio de ambos ni la intelectualidad del autor.

Necesitamos un cambio urgente y no veo que ni los gremios correspondientes ni las federaciones intervinientes muevan un pelo para hacer algo.

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Hace dos entradas, tratamos la crisis del sector editorial desde el punto de vista de la adquisición de la lectura; ahora me gustaría hablar de la crisis eterna, la del consumo de la lectura en el acto de leer. Esta crisis fue, es y será, porque lo lectores son pocos, y la sociedad pos moderna con sus teorías, sus inventos y su globalización avanzada, no ha logrado que haya servido para que redunde en la cultural del ser humano. La cultura sigue siendo restrictiva y dentro de ella, los empeñados en serlo, siguen siendo una minoría.

1395079808194Lo he dicho todo, o casi todo, sobre lo que sucede en el panorama lector medio de nuestro panorama social. No quisiera ser negativo pero parece, al menos desde lo que las editoriales perciben, que la lectura ha tenido una caída brutal que se suman el 50% al 50% del año anterior... ¡Una hecatombe! Pero yo creo que esta situación es un fantasma cruel que se cierne sobre las cuentas de resultados, pero que no es cierta. Editores grandes, medianos y pequeños, estamos ante un enorme cambio de negocio que no sabemos cómo meterle mano. Las redes sociales se fagocitan unas a otras y el consumidor, resabiado más que listo, busca el gratis total.

Tenemos tal diversidad de acceso a la lectura, desde la tradicional librería, las librerías on-line (analógico o digital), lo que te sale solo en "San Google", los PDF de circulación libre, los blogs de escritores, etcétera, que a las editoriales solo nos queda sobrevivir de ciertos éxitos del pasado, alguno efímero del presente, y la incertidumbre del futuro. Queremos inventar algo que no sabemos para qué. Todos tenemos miedo. Hoy solo nos queda ligar libros a película de éxito, a un escándalo político, o a las verdulerías varias con extra de sexo raro e inexistente, también los clásicos de siempre pero en ediciones o muy baratas o súper caras.

El gratis total. Una gran trampa total. Muchos autores, en la esperanza de ser leídos, están dispuestos a regalar su trabajo, aunque luego exijan sus derechos de contrato al editor aunque solo haya vendido una docena de ejemplares. También muchas editoriales regalan sus libros procedentes de sobrantes de almacén (¡vamos, lo que no hay quién lo venda!) y todos, editores y autores, se han dado cuenta que es tan difícil regalar como vender un libro -en definitiva, colocar-, porque un libro a diferencia de un bolígrafo, una sartén o un edredón de plumas, no es algo práctico, si no que es un producto intelectual, y como tal hay que buscar la intelectualidad para llegar a vender ¡o regalar!, no la practicidad, porque si confundimos una casa con la otra, el libro regalado terminará decorando el salón de un nuevo rico o equilibrando la nevera de un piso de estudiantes, o no.

Luego tenemos el truquito del 2x1, y eso parece que tiene algo más de sentido, pero algunos, con el ansia de aligerar almacenes, pretenden, pretenden dar de comer la ambición del lector, pero eso solo es valido si el "2" es decir, el segundo ejemplar gratuito no es morralla sino algo que está en la línea de lo que el lector elige. Vender la novela, y meter de regalo un tratado sobre la reforma de la ley agraria de 1880, no parece lo más sugerente para que pique el avezado lector. Si haces una promo, haz una promo, pero no se puede tomar por tonto al público.

Los lectores. Pero lo que es una realidad es que el que es lector, lee, independientemente de cómo lo haga. Unos son reacios a no admitir formatos digitales, otros se adaptan a un mixto y otros han descubierto las delicias de llevarlo todo en un aparato que no supera los 150 gramos, o menos -cada vez menos-. Pero lo que no tiene marcha atrás es que la nuevas generaciones empujan y lo hacen en la senda de su caminar diario y donde reciben su fondo de armario cultural: los medios más comunes (dispositivos móviles) y el colegio, cada vez más digitalizado.

Para comprender esto recomiendo la lectura de Revolución (Sekotia 2013), de Román Cendoya @romancendoya, que hace un ensayo personal de corte antropológico y 100% contemporáneo, de cómo afectan las revolucionnuevas tecnologías a las sociedades modernas que de una forma u otra les afecta en su desarrollo social o cultural. Román divide a la sociedad en colonias de afectados y denomina como Prebotónicos, a la generación nacida antes del uso natural de las botonaduras que de alguna forma automatizaban parte de su vida (interruptores de la luz), que son todos los mayores de setenta años; los Botónicos, que somos los que nacimos ya con los botones puestos como medio de alteración de las cosas, que formaban parte de nuestro natural hacer cuando nacimos, y que somos los que contamos entre los 35 y 65 años; y por último los Táctiles, que es la última hornada de seres, donde sus dedos ya no hacen clic ni clac, sino que se deslizan sobre pantallas de hipersensibilidad.

Haya cada uno y se apunte a lo que le corresponda, aunque he de decir que los segmentos de humanos se corresponden más a la capacidad de adaptación mental que a la de fecha de nacimiento, porque conozco y reconozco octogenarios empeñados en ser táctiles admirables.

Entrada anterior: La crisis editorial, según yo: consumo o la forma de adquisición de la lectura (I)

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La crisis, que comenzó siendo financiera, se ha tornado después de cinco años de dolor, y daños irreparables en muchos casos, en una crisis de consumo que no levanta cabeza. Y el sector editorial suma a todo esto su crisis particular. Crisis, ¿que crisis?

No entraré en la manida crisis del dinero, el paro y la injusticia social que provoca todo esto, máxime cuando la solución pasa por azotar fiscalmente a la sociedad y seguir sacando de donde no hay casi ni para vivir, y reinventar una y otra vez fórmulas impositivas ahogando a pequeñas empresas, autónomos y familias completas resintiéndose con todo esto por un efecto dominó que convierte la pobreza en un problema viral de difícil freno. Mientras,  políticos, sindicatos e instituciones financieras no se auto proponen si quiera una paridad de exigencia económica y financiera que al menos nos hicieran ver en ellos, como una especie de solidaridad, aunque fuese de mentira. Pero no, no hablaré de esto. Me niego...

Hablaré solo de cosas serias e importantes. Hablaré de por qué, en mi opinión, se venden menos libros, que no es que se lea menos, es que se consume diferente; y cuando digo se consume diferente, me refiero a la hora de comprar y a la hora de leer.

http://www.dreamstime.com/-image20651487Empezaremos por la forma de adquirir. El mercado ha cambiado y la forma de adquirir libros en los 10 últimos años ha sufrido una revolución importante. Antes estaban las librerías como punto de referencia, donde unos amntes de la lectura y los libros, te asesoraban y conocían el producto, los sellos editoriales, las novedades y los autores... Luego llegaron las grandes superficies, que se diferenciaban de los anteriores, no solo en el tamaño, si no sobre todo porque a estos últimos solo les interesaba el dinero y apostaban nada más por productos bets seller. Después entraron con mucha pompa y boato los libros electrónicos y entonces, como es lo natural en el "hombre viejo", nos quedamos perplejos ante tal modernidad y, fíjese usted, al final todos nos quedamos embobados sin saber qué hacer.

Pero una vez más, la tecnología iba por delante de las posibilidades de su aplicación. No había herramientas apropiadas (entonces eran caras y lentas) y sobre todo no había seguridad de que el producto no fuese pirateado -en esto no hemos cambiado todavía mucho- y la caída financiera que eso suponía. A lo que también había que añadir las pasarelas de pago, todavía en versión beta, y que fallaban más que nada y que no daban ninguna fiabilidad. Entonces muchas editoriales pensaron que había llegado su fin. Y por el contrario, muchos autores se pensaron que les había llegado el momento de la libertad y la cultura para todos. Y se lanzaron a por la bicoca que "la internet" vendía, democratizando el producto editorial, donde cualquiera que sabía teclear se convertía en autor consagrado. Ya no tenía que depender del editor porque por fin ellos mismos podían hacérselo todo. ¡Por fin solos!, sin que el editor listo de turno les dijera qué era lo mejor para su obra. Claro, esto ha sido otra bomba más que ha hundido más que levantado a muchos que se creían Pemán, que pensaban que no eran bien valorados por los editores, ¡esos explotadores, parásitos culturales, malvados que se enriquecían gracias a su intelecto!

Pero ha pasado el tiempo desde que todo esto comenzara a asomarse como un potente foco que pretendía iluminar a la nueva era de la edición de libros y la lectura. Un foco que más que iluminar, nos deslumbró dejándonos ciegos. Y entre otros muchos tópicos de este éxito letal, han caído dos: A/ la descarga electrónica no hace tanto daño como se pensaba que iba a hacer al libro de papel, pues en el año 2013 no ha aumentado la aparición de nuevos títulos en formato electrónico y, sin embargo, sí lo ha hecho el de papel. B/ Los autores que se auto publicaban en formato digital, se han dado cuenta de que pocos, muy pocos, han vendido más de 20 descargas, que posiblemente eran su novia/o, padres, hermanos, un vecino comprometido en el ascensor o un colega del trabajo al que hacia tiempo le debía un favor... Pero el éxito de los autores auto publicados lo tocaré en otra entrada.

5740070295_a003379037La tan traída y llevada piratería, no lo es tanto en el caso de los libros. Sí, ya sé que hay, pero también hay quien la propicia para dar a conocer su libro y se venda más en papel, que es dónde verdaderamente está la ganancia. Pero, exceptuando a los horteras que fanfarronean en la barra del bar diciendo que llevan "aquí" -señalando ostentosamente su Ipad o Iphone, en un alarde de a ver quién la tiene más grande-, más de 2.000 libros que jamás leerán y para colmo cuentan, mientras dan otro trago a su caña de cerveza, que se los ha bajado de tal y cual sitio... Exceptuando a estos fantasmas intelectuales, la mayoría de los lectores habituales no lo hacen, porque saben lo que deben hacer. Por otro lado, muchas librerías de descargas electrónicas, han decidido permitir que los libros se descarguen sin DRM que de alguna forma controla el impulso de la piratería, mientras que otras como Avanzabooks sigue luchando por que cada cosa esté en su lugar y, si bien los DRM no son lo ágil que debiera ser para adquirir una obra determinada, creo que se debe poner algún tipo de sistema que proteja el valor del libro, o dicho de otra forma, los intereses del autor, el editor y el comercializador.

Ahora los libros son más selectos a la hora de mostrarse al consumidor, ya sea en formato analógico o digital. Ya no vale el todo para todo, ni para todos. El mercado se ha diversificado en todas sus formas posibles y el público lector, normalmente adulto e intelectual, le cuesta mover las varillas de lo que siempre ha hecho. Lee por placer sobre el papel y en el monitor de su dispositivo electrónico para informarse, ya sea de la dirección de un restaurante o el manual de reparación de su microondas.

Así llegamos a una especie de caos comercial donde el público final busca sin saber muy bien dónde; el editor publica desorientado sin saber cuándo; el distribuidor no sabe cómo; y el librero no sabe qué vender. Y entre medias, todos hacen lo que pueden mientras el sector se hunde cada vez más al amparo de una Ley del libro que aprisiona a todos con una supuesta ley que protege el derecho intelectual del autor. Aunque esto será también motivo de otra entrada en este blog.

Sigue leyendo en: La crisis editorial, según yo: consumo de lectura en el acto de leer (y II)