Quién soy

La caída en picado de la naturaleza intelectual de la sociedad es evidente. Desde las instituciones, y la familia lo es, quieren que la educación sea obligatoria porque es un derecho de las personas saber leer y escribir, y ya si eso, el resto: la universidad, los master caros, los idiomas, etc. Pero las instituciones, y la familia lo es, se olvidan de que la cabeza, solo llena de  conocimientos, solo sirve para ganar dinero, y ese es el error, que el individualismo pragmático ha conseguido que ser es lo mismo que tener... ¡Terrible!

La cabeza usada solo para ganar dinero nos convierte en productos de fábrica. Las personas sómo algo más que cabeza.

Hay personas que para llegar a tener a costa de su ser siguen las liturgias neoliberales posmodernistas. Hacen cosas que no quisieran, pero las hacen. Por ejemplo mentir, no digo decir mentiras con el objeto de engañar a alguien –que también-, me refiero a vivir de mentira para parecer que eres alguien diferente a ti mismo. ¿Qué más da -piensan-, si ellos creen que soy como me ven? Políticos, ejecutivos, famosos... Sí, todos los que viven en la galería permanente del escaparatismo están condenados a mentir, porque posiblemente su vida vulgar, se parece mucho a la nuestra.

Pero los que por definición somos vulgares, los que vamos a pie de aquí para allá, los que no salimos de nuestro círculo de confort, la familia, la ruta del trabajo o las relaciones sociales habituales, también lo hacemos porque las redes sociales nos abocan a ello. Por supuesto, todas las que son gráficas, sin la menor duda. Pero también las que sirven para el debate y la opinión. Decimos lo que no diríamos a la cara de nadie, o callamos cuando nos interesa, o sencillamente bloqueamos o denunciamos a veces solo porque su opinión es diferente a la nuestra. Al final, la única red social que es verdadera, que nos tienen en la lista de favoritos sin que nos regalen Me gusta, es la familia porque solo esperan de ti que seas lo que eres: padre, madre, esposo, hijo…

No es la primera vez que hablo de nuestra orfandad moral. La falta de herramientas que durante toda la vida construían nuestra conciencia, como la religión, la moral o el examen personal, ha hecho que seamos auténticos desconocidos de nosotros mismos. Se ha eliminado la filosofía en los cursos escolares, y es uno de los errores más graves que se han cometido contra la educación escolar integral de las próximas generaciones. Ha provocado que en esas edades, cuando llegan las preguntas eternas como: quién soy, de dónde vengo y adónde voy, para qué sirvo o qué pinto en este mundo... Esas preguntas que verdaderamente nos comprometen y nos hacen volver al camino cuando nos despistamos. No, no ha sido sin querer que estas asignaturas desaparezcan.

¿Qué han conseguido? Cabezas estancas, jóvenes obsesos con tener como moneda de cambio para ser. La mayoría desconocen que normalmente eso exige mucho dinero y terminan siendo adultos materialistas, individualistas y narcisistas. La falta de preguntas a ciertas edades, dejan respuestas enterradas en la fosa común de la ignorancia. Respuestas que si no se le dan salida, con el tiempo se estratifican y necesitan una fuerte voladura para volver a ellas.

Nadie habla de lo importante que es cosechar en el interior virtudes como el servicio, la generosidad, la reciedumbre, la paciencia, el sacrificio o el esfuerzo tenaz para alcanzar lo que deseas. ¿Dónde están los modelos de hombres y mujeres –conquistadores, sabios, santos, pensadores…-, en los que los jóvenes se querían ver reflejados para ser como ellos? Hay que crecer en una dirección elevándote por encima de las vaguedades pasajeras que ofrece la vida durante toda la vida, porque muchos piensan que a partir de cierta edad la vida ya no tiene nada que ofrecerte.

La familia, que como he dicho es una institución, la más alta de ellas, tiene mucho que decir y hacer en este aspecto de la educación. Por ejemplo, las conversaciones en casa pueden dar comienzo por las preguntas que ya no hacen en la enseñanza reglada; los padres deben estar preparados para las respuestas y las explicaciones apropiadas a cada edad. Los cabezas de familia tienen mucho que hacer, porque la filosofía de la vida son los pensamientos que se reflejan en los actos, y la coherencia de vida es la que finalmente educa. Es verdad, que hoy la sociedad lastra mucho, pero pensar que la familia lo tiene todo perdido, es infravalorarla, porque es en ella precisamente donde se marca la pauta que se ha de seguir o se terminará siguiendo tarde o temprano, quizá no en vano hay tanto empeño globalista en disolverla tal cual la conocemos.

Precisamente a este punto, Benedicto XVI se apresuró a decir sobre la familia: «El matrimonio y la familia no son, en realidad, una construcción sociológica casual, fruto de situaciones históricas y económicas particulares. Al contrario, la cuestión de la correcta relación entre el hombre y la mujer, hunde sus raíces en la esencia más profunda del ser humano y sólo a partir de ella puede encontrar su respuesta».

La secularización de la sociedad, que implica a las instituciones, y la familia es una institución, está dejando cadáveres vivientes en masa. La propia jerarquía de la Iglesia española ayuda poco. Mantener una postura política cuando se trata de rearmar moralmente a la sociedad, es dar de comer pipas a los leones. Menos mal, que hoy en día las parroquias están más cerca de la calle y que desde los ambones se oyen mejores y más responsables homilías, que por cierto contrastan con la tibieza miedosa de algunos obispos, en un tono burocrático que no cala en los fieles.

Las mentiras dañadas (fake news) no son el problema en sí mismo, si no el ambiente que crean en el entorno donde se desenvuelven. Convulsionan, enfrentan y, lo que es peor, distorsionan la realidad por un sentimiento de odio hacia aquello que les hiere. Y eso desgraciadamente, la generación de políticos que dominan el panorama nacional e internacional son eso mismo que han creado: crispantes, porque no saben desenvolverse en otro campo que no sea un campo de minas. No saben debatir ideas, solo enfrentar ideas. Quizá sea la baja intelectualidad lo que da como resultado esta carrera hacia la destrucción de la sociedad y que esta dependa cada día más de ellos, de los políticos.

Otro de los causantes de los paradigmas del siglo XXI, además de los de la familia, son los medios de comunicación, que durante décadas han ido posando los modelos de una sociedad posmoderna. Han sido y son cómplices necesarios para la transformación de la sociedad. Las leyes, las ideologías y los medios de comunicación han trabajado en equipo aunque no conformaran un todo. Se han sustituidos los perfiles humanos de éxito y ya no es quien trabaja y triunfa, sino quien accede a la fama por el atajo que sea. Sin duda, la visión del hombre victorioso en la sociedad marca una ruta a seguir. El joven, rico, profesional, habilidoso, deportista, sano y ecologista… Todos los valores en alza, no así de las virtudes, de las que nadie habla.

Es de Alexis de Tocqueville la frase que mejor define a nuestra sociedad: el hombre –y la mujer– prefiere adherirse a una mentira socialmente admitida que quedarse solo ante la verdad. Así es, porque los falsos paradigmas de hoy son los más alejados de la verdad y por lo tanto de la realidad. Y España, y Europa, y Occidente en general, están (muy) lejos de la verdad porque tienen un gran aliado para esto, los medios de comunicación que todo lo dice como quiere decirlo y calla todo lo que no quiere que se conozca. Esta es la mejor fórmula para no estar al servicio de la verdad, sino más bien al objetivo de dominar en el ejercicio del poder.

Todavía hoy la TV sigue marcando la ruta del pensamiento medio nacional. Y no son las noticias las que conducen a los ciegos en la ruta de la mentira, si no la ficción, muy especialmente las series, hoy muy en auge. En estos momentos, con las nuevas plataformas que van pisando los talones a las televisiones comerciales, cran paradigmas de personas, de circunstancias, de valores, de vicios y virtudes.

Los marcos cognitivos es donde se encuadra el negocio de la comunicación: poder, dinero e ideología. Por supuesto, siempre desde la perspectiva del conflicto y la perspectiva del espectáculo. Todo vale si da rentabilidad. No importa el mensaje, solo vale continente. ¿Las noticias dan dinero si se emiten de una forma determinada? Hágase. ¿Qué esa noticia nos baja el share? No se haga. Y si esto mismo se hace con los noticiarios, imaginen ustedes que no se hará con la programación cultural o de entretenimiento.

Fíjense en este ejemplo… Pablo Motos, presentador de televisión, en la entrevista que realizó a Santiago Abascal, hablando de aborto y eutanasia, dijo alto y claro que no le preocupaba, que no le importaba ni el principio ni el final de la vida, porque "lo que sucede en medio es lo verdaderamente interesante". ¿Ven lo que esta declaración supone para millones de personas, la mayoría generaciones jóvenes, cómo toma asiento en su conciencia? Nadie le dijo con la misma fuerza que sin inicio y sin final no existe lo del medio. De Perogrullo, sí, pero nadie lo hizo. Se frivoliza con conceptos tan profundos, tan trascendentes, que nos olvidamos de que somos personas de carne y hueso, corazón y espíritu. Nos olvidamos de que nuestros principios son, o deben ser, irrenunciables porque si lo permitimos seremos un medio de comunicación más.

Faltan empresarios editores y sobran empresarios que solo miran la rentabilidad de lo que emiten. Hay un serio problema de inocular valores y virtudes a la sociedad. Necesitamos plataformas de la comunicación social que servirán de palanca. No podremos competir directamente contra los grandes grupos de comunicación, pero si podemos hacer guerra de guerrillas con multitud de pequeños medios en internet, hacer galopar a los algoritmos de los buscadores y ser una parte que pese aportando buena información. Debemos apoyar y unirnos a empresas que tengan esa vocación editorial, hoy es imprescindible.

Porque no son solo los medios de comunicación los que están a partir un piñón en los cambios de paradigmas –a ser posible globalizándolos-, con eso que llaman los Objetivos de Desarrollo Sostenible que marca la Agenda 2030 de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para erradicar la pobreza, para lo que propone como soluciones es promulgar el aborto y las políticas homosexualistas-. Son diecisiete empresas en total, además de las empresas españolas del Ibex, universidades y colegios, que se vuelcan en converger con esos Objetivos y que desde sus sectores proporcionan la máxima difusión e imposición, si pueden, porque al fin y al cabo estos estratos de poder social son las más globalistas y sus intereses son asíntotos aunque en el mercado vivan en una competencia voraz.

Europa ya no es la tierra de la verdad eterna. Ha perdido ese prurito que le abrió las puertas al mundo. La crisis es cultural y antropológica, es decir, personal y social. Y este desorden, en términos sociales y políticos, va a seguir creciendo y solo si volvemos a un concepto moral de los hechos, seremos capaces de recuperarlo. La vuelta a las raíces, no por motivos nostálgicos, sino porque en ese punto de inicio es donde se construyó la civilización, la arquitectura social, la justicia y la solidaridad innata que aporta la génesis del cristianismo.

Vuelvo otra vez a criticar, y con justicia y verdad, los avances posmodernos de la sociealdemocracia progre. Progre, ya sabe, es lo que se lleva, aunque les moleste más a ellos cuando se lo llamas que a la derecha, eso otro de facha y ultra. Porque progre es todo aquello que pretende ser progresita, avanzado, moderno... La paradoja es que cada paso que da hacia adelante retroceden al pleistoceno donde la ley era la supervivencia de las tribus. Voy a explicarme un poco más...

Ante las libertades democráticas, que se suponen desde hace cuarenta años, donde se nos convenció de que vivir en libertad es que cada cuatro años -últimamente cada seis meses- vamos a votar, y quea podemos reunirnos, ir a la huelga, expresarnos con libertad contra el poder omnímodo, que con Franco no se podía, nos han ido metiendo entre pecho y espalda derechos edulcorados a cambio de nuestra decadencia personal, o la esclavitud de conciencia y material. ¿Puede alguien decirme -con respeto y por orden, por favor-, desde cuándo una sociedad democrática tiene leyes que obligan a una parte de la sociedad a cumplirlas o que puede tomar una decisión pero no la contraria bajo amenaza de multas millonarias o ir a la cárcel?

Leyes como la violencia de género que solo afecta a la mitad de la población solo por el hecho de ser hombre. O la ley LGTB, de la pepera Cifuentes, plantilla a la que el resto de las comunidades se han suscrito, y en la que condenan a todos aquellos, por ejemplo, que pueden ayudar a los homosexuales que desean dejar de serlo, incluso, y aunque lo solicite, el interesado. Ya fue épica la pretendida sanción que realizó el propio Gobierno de la Comunidad de Madrid al director del colegio Juan Pablo II porque se le ocurrió dirigir una circular a los padres de los alumnos anunciándoles que en ese centro se impartiría moral cristiana y católica. Ahora bién, que el tiro le salió por la culata a la expresidenta porque finalmente un juzgado lo desestimó por fundamentalista e ir encontra de la libertad de expresión e información, que como director del centro le amparaba.

Ahora en Madrid, con otro nuevo gobierno del Partido Popular en coalición con los liberales naranjas -con trazas de extinguirse según la última intención de voto-. han sancionado a Elena Lorenzo, una coach que da apoyo sin fin de lucro a homosexuales que habían solicitado sus servicios. Nada más y nada menos que por osada e ilegal la han enchufado una multa de 20.001 euros, en plan "a ver quién es el guapo que es el siguiente", y tener a todos los colegas de Elena empotrados contra la pared, y no le queda otra que pedir ayuda para sufragar tal palo que a la velocidad que lo ha conseguido muestra la cantidad de gente que está en contra de esta reducción de la libertad personal..

La Iglesia ha dado la cara, no todos, aunque parece que sí están de acuerdo en el mensaje, porque Mons. Argüello también denunció que la Ley contra la LGTBIfobia de Madrid (elaborada por el PP) “prohíbe explícitamente el acompañamiento religioso y espiritual”, algo que “es profundamente anticonstitucional”. Pero nadie más, excepto ese partido verde y ultra que Sánchez le tiene como al innombrable, parece que es el único dispuesto a enseñar los dientes a leyes de este pelaje. Los demás compiten en ser progres, muy progres y súper progres y -discúlpenme-, el último marica.

¿Dónde esta la sociedad de las libertades y el igualitarismo? ¿No ven los ciudadanos de toda condición que una ley que castiga sólo porque cambias de opción, y que sólo en una dirección es al final un cepo para todos? ¿Dónde están los ciudadanos heterosexuales y homosexuales que no salen a la calle a defender sus libertades? Somos capaces de pasar frío o calor en una manifestación contra el cambio climático y no movemos un dedo por el cambio de opinión personal. Sociedad muy rebelde mientras no nos afecte. ¡Pero, ay, cuando nos tocan la fibra...! Entonces se nos aplicará el famoso poema escrito por Martin Niemöller, pastor luterano alemán, cuyas versiones más conocidas comenzaron a circular en los años 1950:

 "Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.

Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.

Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.

Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.

Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada"

Verdad y justicia. No hay una ley que sea justa si no está amparada en la verdad, y la verdad es es radica porque es la verdad, y no es negociable. Cien veces repetidas una mentira no hace una verdad y la legislación actual pretende fabricar verdades a golpe de consenso, por los votos de personas vacías de moral, de rigor y justicia, solo con intereses que no pueden ser nada más que oscuros porque no aportan luz al bien común.

La ONU empezó a sugerir a los presidentes socialdemócratas que crearan determinada legislación convirtiendo hechos de perversión en algo legal, normalizando determinados comportamientos.Pensé que el título iba a ser una pregunta retórica, luego vi que no, que era directa como un puñetazo en el ojo. He analizado la situación actual a la luz de la historia más contemporánea, y vi cómo desde la Segunda Guerra Mundial hasta hoy, la sociedad de corte tradicional y conservadora ha girado a progre e individualista.

Todo tiene un principio. Marcos López Herrador lo explica muy bien en su ensayo La rebelión de los amos (Sekotia, 2017), donde hace una exposición clara y contundente de que los aliados vencedores, dirigidos por el gran hermano americano, quisieron construir una Europa social, democrática y solidaria y el resultado final vino a llamarse socialdemocracia, donde todos las ideas tenían cabida excepto las excluyentes y no democráticas. Se trataba de un potente muro que frenara el avance impositivo del comunismo de la URSS.

De esos años '40, el salto de los '50 y '60 se cobró con un desarrollo económico e industrial sin precedentes en la historia de la humanidad. Tanto es así que incluso decidieron firmar un acuerdo que determinaron llamar Declaración Universal de los Derechos Humanos en el que, nada más y nada menos, la familia ocupa el puesto 16 de los artículos: La familia es la unidad básica natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a protección por parte de la sociedad y del Estado. Del orden y recto cumplimiento de esto se encargó una nueva organización que vino a llamarse Organización de Naciones Unidas (ONU, 1948).

"La familia es la unidad básica natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por el Estado", recoge la Declaración Universal de los DD. HH.

Este éxito financiero, el amplio desarrollo demográfico y las coberturas sociales de las que gozaban sus habitantes hacían de la Europa común el paraíso de cualquier demócrata de clase media, donde ni el frío ni el hambre volvería a asolar los hogares. Sin embargo, y aun yendo todo también y tan bonito, Estados Unidos no implantó ese mismo régimen sociopolítico para sí mismo... ¡Ahí lo dejo! -y que cada uno entienda lo que quiera entender.-

Y pronto llegaron las tendencias globalistas con matices de dominación mundial. Control del mercado internacional, freno a la expansión demográfica y desarrollo de las libertades individuales. Este combinado de fuerzas, que se trenzaban entre sí generando nuevas y diferentes corrientes de movimientos sociales, reventó finalmente en el Mayo del 68 -del que por cierto celebramos el 50 aniversario, que es coincidente con el de la Humanae Vitae, ¡qué casualidad!-.

En Europa se instauró la socialdemocracia, sin embargo, EEUU no implantó ese mismo régimen para sí mismo.

Fueron los niños pijos europeos que se rebelaron contra el poder establecido y sus padres. Aquellos que les habían regalado un estado del bien estar, una vida fácil con protecciones sociales pagadas por sus impuestos, y como si hubiesen recibido un mensaje colectivo, descubrieron que les habían engañado y que lo que deseaban era libertad, que al fin y al cabo se ceñía a la libertad sexual que se les antojaba. Las tradiciones y las costumbres de familia les aprisionaban.

Más tarde, los códigos heteropratiarcales eran sus cadenas, sobre todo para las mujeres, sometidas por el varón a través de los embarazos que las relegaban a un ser mamífero procreador sí o sí. Las feministas, por un lado, y los movimientos homosexualistas, por otro, comenzaron a cerrar la pinza que ahogaba a la familia. Metodos anticonceptívos, amor libre, aborto... Más tarde, fecundación in vitro y vientres de alquiler para que quien quiera ser familia que lo sea, aunque no lo sea, ni lo será jamás.

Las ideologías eugenésicas que en Estados Unidos estuvieron tan de moda desde finales del siglo XIX, que hasta los propios presidentes promulgaban, y que la Alemania nazi lo hizo descaradamente, pensaron que no podrían seguir adelante con ellas y que todo debería ser más sugestivo sin que nadie pudiera poner en duda que su vida estaba en peligro. La estrategia, bendecida por la ONU y responsable de su impulso en todo el mundo, comenzó por sugerir a los presidentes socialdemócratas que crearan determinada legislación convirtiendo hechos de perversión en algo legal, normalizando determinados comportamientos. Para eso no faltarían subvenciones, inversiones locales y relaciones internacionales para abrirse al mundo entero.

Los niños pijos europeos descubrieron el engaño y se rebelaron contra el poder y sus padres, deseando libertad... más bien, libertad sexual.

Llevamos más de 40 años de socavar a la familia, a la unidad básica natural y fundamental de la sociedad, dejándola cada vez más huérfana, aislada y apaniguada, tratando de meter en el mismo saco a los mal llamados matrimonios homosexuales y las familias monoparentales. Por supuesto, el aborto, hoy por hoy, está asumido por la sociedad como un hecho necesario, más que nada por libertad de la mujer. Sin embargo, cuando democráticamente un país decide que el aborto no es admisible, las ordas mundiales se echan encima como acabamos de ver en Argentina y nuestro inelecto presidente, Pedro Sánchez, y Ada Colau se apresuraron a rasgarse las vestiduras  escandalizados por semejante delito siendo más feministas que las más feministas.

Pero que estos personajes digan eso, es de cajón, están obligados a ello por la trilateral internacional. El peor pelotazo llega desde dentro, desde las filas familistas que se suponen que están para defender a la familia natural, y así el nuevo presidente de Familias Numerosas, Benito Zuazu, se expresa con estas palabras: “le aseguro que voy a mantener relaciones con todas las federaciones que representan a los diversos modelos de familia, como las LGTBI o las monoparentales, para ver en qué aspectos podemos ir unidos”. En fin, si desea seguir siendo familia y no un invento progre, deberá, mientras no se demuestre lo contrario, seguir luchando por usted mismo. ¡Ánimo, hay esperanza!

Llevamos más de 40 años de socavar a la familia: los mal llamados matrimonios homosexuales, familias monoparentales y el abort.

 

Libertad. La democracia es eso, libertad. Sin embargo, cuando la libertad está consensuada por unos pocos gracias al empoderamiento al que acceden por medio de las urnas, la libertad no es lo que es, sino la forma ineludible de actuar en sociedad.

Libertad. La RAE específica hasta 12 acepciones para esta palabra que ha sido sobada, manipulada y deformada por políticos populistas, filósofos interesados y el vulgo siempre cuando le ha convenido. Pero me quedo con las dos primeras que creo que son las que de alguna forma más nos afectan:

  1. Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.
  2. Estado o condición de quien no es esclavo. En democracia se vende este concepto porque se nos dice que podemos elegir libremente a quien deseamos que nos gobierne, es decir, a esos cuya confianza formalizamos en las urnas para que cuiden de nuestras vidas y favorezcan el bien común. Una libertad que nos hace creer que si salen los nuestros nuestras vidas mejorarán y, si no, no serán tan buenas como podríamos imaginar.

 

Por lo tanto tendremos que asumir la responsabilidad de nuestros actos cuando a los que votaste una vez que gobiernan, no lo hacen pensado en nosotros, sino en sí mismos. Es decir, la democracia actual consiste en que participamos en libertad para que los políticos se blinden con nuestros votos en una dictadura. Una dictadura que, cuando es mayoría, se vuelve en dictadura absoluta.

Cuando los políticos o las personas que acceden a gobernar no se rigen por los principios que les definen y son corrompidos por el poder, corrompen a los que les rodean y corrompen la razón para que todo esté de su lado, da lugar un Estado fallido porque estafa la libertad prometida al ciudadano. Cuando las decisiones de Estado se rigen por la ética del pensamiento dominante y carece de razones morales, el ciudadano está perdido porque no tiene más salida que soportar heroicamente lo que deciden por él. Entonces el punto 2 de la acepción de Libertad deja de tener sentido, porque somos esclavos de una libertad consensuada.

Populismos llenos de eslóganes y vacíos de soluciones; nacionalismos que excluyen otras formas de pensar y querer vivir; leyes que se ejecutan aboliendo uno de los principios fundamentales de un Estado de Derecho, como es la presunción de inocencia; los medios de comunicación convertidos en voceras de los intereses financieros e ideológicos; y la masa social cautiva por su baja intelectualidad, moral y reflexiva... Entonces estamos ante un país camino de la ruina. Toynbee dejó muy claro este punto: Las civilizaciones no mueren asesinadas, sino que se suicidan.

Llevamos años de vaciado moral, huyendo hacia delante de nuestra identidad cristiana, en una constante disolución de nuestros principios y nuestras costumbres. Apisonados por una cultura constante de la muerte: el aborto, la eutanasia, la maternidad subrogada, la degeneración de la lucha de géneros. Unos pocos empujan y empujan para que la sociedad sea una masa enorme y deforme fácilmente manejable.

Muchos ya lo ven como algo normal, una vana evolución del ser humano. Menos se rebelan contra este cambio pero callan cómplices, o cobardemente, casi peor. Y pocos, muy pocos, pelean arriesgando su fama, su carrera, su fortuna, estudiando y formándose para combatir desde la intelectualidad este ataque salvaje y democrático contra la dignidad del ser humano.

Novela Negra, novela policíaca, un género en alza que sin duda se hace un hueco a base de buenas obras. Este género que durante tiempo fue marginal en la literatura y el cine, encontró sin embargo un amplio eco en los cómics. Pero aunque la producción literaria y cinematográfica era reducida en cantidad de títulos, cosechaba copiosas ventas de libros y entradas de cine.

Novela Negra especialEs quizá este tipo de narrativa que esté en auge gracias a las series televisivas que han terminado fraguando en la imaginación de muchos autores jugosas historias, ficciones que en muchos casos superaban con creces la realidad (que para eso está la ficción y vale hasta lo que queramos que valga). Series como The Wire o Breaking bad son solo dos ejemplos de calidad en el guión que a la postre es lo que nos pone a los escritores en la pista para emprender nuevas historias.

Pero ha surgido una nueva tendencia en esto de la novela negra, que capitanea con éxito Mi Expediente Favorito, con el que trata de girar hacia el mundo real porque toma como trama de la novela asesinos de la vida real, creando biografías narradas. Lo mejor, o lo peor, según se quiera ver, es que el lector sabe que lo que lee es verdad -no ficción-, y eso sin duda le añade una sobredosis de tensión emocional importante a la lectura, porque sabe que las muertes y los sufrimientos que allí se narran fueron personas de verdad, con sentimientos o sin ellos, pero con dolores ciertos, y podemos ponernos en su lugar.

La novela negra y policíaca está en auge. Sangre, tensión, misterio, personajes malos o ingenuos, hombres duros y mujeres bellas, pero perversas... Son algunos de los condimentos necesarios para que una historia funcione, pero no solo... Y para que disfrutes 100% de esto, te enlazo a un programa de radio de SomosLibro dedicado precisamente a este tipo de historias. Participan Ana Bolox, Ignacio Barroso, Marcos López Herrador y un servidor de ustedes en la dirección y presentador del programa.

La corrupción de la razón es una de las consecuencias más evidentes del relativismo decadente, que provee al nihilismo contemporáneo de una existencia basura, sin futuro y de horizontes planos, porque nunca pretende ver qué hay de verdad o de mentira en los hechos y en las personas.

posverdadLa verdad y la mentira es algo que orienta a las personas hacia una existencia real y personal, que nos sitúa en un plano de evidencia en relación con los demás y la sociedad en general. La verdad y la mentira están en el plano del juicio moral, por eso es importante. Tan importante es, que el relativismo se ha encargado de destruirlo y lo ha sustituido de manera casi inmediata, consensuándolo a través de la ley. La verdad y la mentira ya no es lo que es moralmente o no, que puede ser incluso subjetivo. La verdad y la mentira ya es lo legal y lo ilegal. Las leyes han sustituido el concepto de bueno o malo por lo que la ley me permite y se puede hacer, o no. Es legal abortar pero no ir a más de 120 km/hora en la autovía. Una manera perfecta para manipular a la sociedad desde la ley, creando normas y fabricando nuevas costumbres, comportamientos humanos.

La posverdad ha llegado para deconstruir más la razón razonable porque se maneja desde la sinrazón de los sentimientos. Así, solo desde lo que somos capaces de sentir, podemos justificar de manera vehemente, incluso violenta, nuestra opinión, que no razón. Somos capaces de justificar desde el amor -de hecho así lo hacen muchos buenistas-, la homosexualidad o el animalismo, con las formas más agresivas que el pacifismo nos autoriza como son el acoso, el insulto y saltarse la ley si es necesario. Y por el contrario, desde el odio, por ejemplo, podemos agrandar la ola salvaje del nacionalismo porque nadie piensa en qué sucede y sus consecuencias. La acción solo está dominada por el sentimiento, sin pasar por la cabeza, y provoca un exacerbado amor a las ideas propias y por ende odio a las ajenas.

El relativismo imperante ha hecho rodar las tendencias más enfermas de la razón humana: materialismo, individualismo, nihilismo y la posverdad, que ha sido agitada intencionadamente desde las redes sociales por unos e imitadas por todos los demás, es decir, la mayoría, lo que provoca sin duda una tendencia de comportamiento relacional. ¿Cuál es la evidencia de que somos practicante de la posverdad? Primero: prejuicios, va por delante una idea preconcebida de algo o alguien que nos pone a la defensiva. Segundo: nos creemos sin contrastar lo que nos interesa y rechazamos por lo mismo lo que consideramos que nos ataca.

La posverdad ha sido la puesta en marcha con evidente éxito por los populistas, porque la posverdad es un arma muy eficaz para hacer propaganda política y para las apologías más variadas.

La ideología de género me preocupa. Lo que parecía ser una chifladura está tomando cartas de normalización y ahora de legislación. Además, desde los medios de comunicación y las leyes nos roban la conciencia. Y lo que parecía que solo eran los de la malvada izquierda la que pretendía adulterar nuestros principios y costumbres, incluso nuestra intimidad familiar, al final también se ha sumado el Partido Popular: neoliberal, progresista y, por lo tanto, relativista a este ataque contra la persona, la conciencia y la familia.

CRUEL PADRE (nuestro Estado). 'Saturno devorando a su hijo', de Pedro Pablo Rubens, conservado en el Museo del Prado.
CRUEL PADRE (nuestro Estado): 'Saturno devorando a su hijo', de Pedro Pablo Rubens, conservado en el Museo del Prado.

De todo esto hablamos alto y claro en un reciente programa de SomosLibro en el que tuve la ocasión de compartir micrófono con Carmen Sánchez Maillo, Rocío Monasterio y Marcos López Herrador, colaborador habitual del programa. Durante los noventa minutos que dura el programa se mostró, y demostró, que el arco parlamentario español en sus Cortes Generales solo están de acuerdo en una cosa: propiciar a la sociedad una cambio antropológico que desvirtúe la libertad personal a favor de masificar al individuo en los actos y el pensamiento en una sola dirección y cuya palanca de actuación son las leyes impositivas de la ideología de género a través de la implantación de leyes referidas a la LGTBI.

Por lo importante del tema quisiera pasar al lector el contenido del programa, a modo de sumario: •Mayo del  68, inicio y liberación •Feminismo de equidad versus feminismo radical •¿Por qué el  loby homosexual es el camino del empoderamiento de la ideología de género? •Herramientas de trabajo: feminismo radical + homosexualismo + anulación del hombre (heteropatiarcado) •¿Por qué la política se hace eco de una ideología ficción que no tienen amparo en lo científico y todo se basa en l subjetivismo personal? •Intrusión en la sociedad, en el individuo en la familia… ¿Es el orden correcto de actuación? •Aplicación en la educación escolar, y los padres fuera, no pintan nada… Solo que pagan sus facturas.

Si bien al programa fueron invitados plataformas en defensa la familia o partidos políticos de corte conservador, solo asistieron los citados y no se cortaron en decir la verdad y hablar con claridad de lo que hay y lo que pretenden hacernos llegar desde el Estado. Se dijeron cosas muy interesantes, que aunque sabidas por muchos, no todos las creen y otros prefieren taparse la cabeza esperando que pasen rápido y sin hacer mucho daño, y no saben que han venido a quedarse, a despreciar su escándalo y a devorar a sus hijos.

Invitación RADIO YA el perro de benAcaban de convocar la presentación oficial de la novela. Se realizará en la sede de Radio Ya y se retransmitirá en directo que podrás oír en este enlace que te proporciono.

Además, en el canal de vídeo de Criteria Club de Lectores han lanzado un breve acercamiento a lo que es El perro de Ben, donde explico de forma sencilla qué es y qué quiero trasladar con esta historia. Ya en la entrada que realicé hace unas semanas, tiutlada El perro de Ben, expliqué en profundidad lo que es esta novela. Traté sobre el sentido de la obra, los personajes, la conclusión y el futuro, en sí mismo de la trilogía. También marqué las diferencias más importantes con Tom, el Fuerte. Es un artículo más largo e intenso.

Sin embargo, ahora en soporte vídeo, en un corto espacio de tiempo de (1,57 minutos) digo de forma sencilla qué es. Os dejo con el vídeo:

También hace un año el digital El Distrito en su sección TV me hizo una entrevista más larga sobre Tom, el Fuerte que también os dejo para que si queréis conocer más de mi obra y mis personajes, podáis hacerlo fácilmente.

Que los tiempos están cambiando, no es una novedad… Que lo está haciendo para todos, tampoco es otra novedad… Y que el periodismo sufre una fortísima transformación en la forma de transmitir la información, no tiene vuelta de hoja.

forjando a la sociedad

Y debiéramos preguntarnos si es bueno o malo. Hoy la información es en tiempo real pero el periodismo de medios ha sido trucado por las redes sociales. Cualquiera, desde cualquier lugar del mundo, con su smartphone hace una foto y lanza un titular de 140 caracteres: “Se quema el bosque. Los vecinos lo pierden todo. La policía local no da a basto con el desastre. Dos niños desaparecidos y cunde el pánico.” Ya está, el lugareño se ha cargado el trabajo del periodista que se firmaría hace 15 años el titular. Sin duda mejor escrito, mejor estructurado, con más datos. ¿Pero y qué? La noticia se ha quemado, nunca mejor dicho.

Los medios de comunicación migran del papel a lo digital, y las noticias y los titulares siempre llegan tarde porque las redes sociales ya lo han contado, comentado y enfrentado (que no confrontado). Es otro ramalazo del individualismo domesticado desde las grandes corporaciones como Facebook, Twitter, WhatsApp, etc. Esta metamorfosis, empujada desde la sufrida penuria de la dominación y el poder global ha creado dos categorías de periodistas en las que se hacinan hombres y mujeres, valiosos o no. En una de ellas -la mayoritaria- luchan por hacerse un hueco y no ser una mera pieza más en el engranaje de la noticia que le dicen que dé y de qué forma. La otra, la de los gurús, la de los intocables, los que ya no dan noticias pero las opinan.

Los gurús se convierten en comentaristas de la conciencia de la actualidad, nos guían y se empeñan en decirnos qué está bien y qué no; nos avisan de lo que pasará y dirán a políticos y financieros lo que deben hacer. Son los sacerdotes que a diario ofician el sacro santo ministerio de dirigir la opinión social. Acumular escándalos ante las novedades relativamente noticiables para que hagan que las redes sociales ardan y crezca el espectáculo del día a día de una sociedad progresista e individualista que cree en sus propias religiones políticamente correctas, puritanas y relativistas.

Pero sobre estos dos grupos reconocibles existe un mundo transparente para nosotros e inexistente para muchos, pero que afecta a todos: los magnates de los medios de comunicación. Los que deciden lo que los gurús deben decir en las tertulias y lo que la clase de tropa debe escribir en sus secciones. Los que fabrican la fama de algunos y los que deciden a quién hay que hundir. Son los que se esconden tras sus medios de comunicación y manipulan la realidad porque ellos tienen unos intereses que no coinciden con los de la sociedad real.

En todo caso, lo que sí conviene es que a la sociedad no le embarguen la información por los medios y que sigan siendo los periodistas los que realmente enarbolen la libertad de la información. Pero me temo que eso ya no sucederá, en un mundo donde la información maneja los hilos del poder. Solo quedan pequeños medios digitales dispuestos a la guerrilla de guerrillas o desde las trincheras.

[Publicado por primea vez en Hispanidad.com, incluye 3 libros recomendados sobre este mismo tema]