“Azul, pero azul oscuro” cierra la trilogía “Todos lo hicieron mal”.

Con Azul, pero azul oscuro se cierra la trilogía "Todos lo hicieron mal". Ha sido una experiencia personal muy bonita e interesante. Quizá por esa misma razón no he querido escribir más sobre ella y lo ha hecho Maite Martín, la correctora de Lector cero que ha hecho la labor de reajustar y corregir la obra en las tres ocasiones. Os dejo con ella 🙂

La trilogía Todos lo hicieron mal es la huida de Jill para escapar de su vida, pero también para escapar de sí misma.

En la primera novela, Tom el fuerte, conocemos a nuestra protagonista de adolescente, viviendo en casa de sus padres, con una madre muy enferma y un padre que se desvive por atenderla; Jill se siente ignorada y fuera de lugar, y cuando conoce a Tom decide darle una lección a su progenitor para que se preocupe más por ella. Pero su rebeldía tendrá como consecuencia una serie de trágicos sucesos.

En la segunda parte, El perro de Ben, Jill se instala en Rock Village, un pueblo en las montañas. Trabaja en el bar de una gasolinera y parece que su vida se va estabilizando. Hasta que se enamora de Dock. El reverendo no ve con buenos ojos que su hijo esté con una «mujer de mala vida» y le hace a Jill la vida imposible. Dock, Ben y Clapton, un camionero,  serán sus únicos apoyos.

En la obra que cierra la trilogía, Azul, pero azul oscuro, nos reencontramos con una Jill ya madura. Lleva dieciséis años viviendo con Rubén, un extoxicómano que la ayuda a regentar un bar, y colaborando en el Hogar de Bob, en el que se acoge a personas sin recursos. Pero Jill enferma y, además, el pasado, que creía haber dejado enterrado en Rock Village, vuelve para destrozarle la vida a ella y a algunos de sus amigos.

A lo largo de estos tres libros, vemos la evolución de nuestra protagonista, desde una adolescente rebelde, enfadada con sus progenitores y con el mundo, pasando por la joven de Rock Village, que tiene claro que lo único que necesita es vivir en paz y no complicarse la vida (aunque le resulta imposible porque algunos miembros de la comunidad no se lo permiten), hasta encontrarnos con una Jill cuarentañera, con una vida estable, colaborando para ayudar a los que más lo necesitan.

Pero parece que a Jill la felicidad le es esquiva, porque cuando mejor le iban las cosas, el pasado vuelve, de la mano de Jeremías, y nos encontramos con un trágico y desgarrador desenlace.

Una trilogía en la que se demuestra que todos los actos tienen consecuencias y que, por mucho que lo intentemos, el pasado siempre termina atrapándonos.

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